Félix Pérez se siente un venezolano más

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En los últimos años, hemos visto gran calidad en los importados de nuestra liga. En esta temporada podemos ver las grandes actuaciones que han tenido jugadores como Jesús Valdez y José Vargas con sus respectivos equipos, pero pocos son los que se ganan a una afición y en este caso la afición se los gana a ellos.
Imagen referencial

Par de cubanos que han sido pieza clave en los últimos años en nuestro béisbol en los clubes de más tradición en nuestra pelota. En los Navegantes del Magallanes tenemos el caso de Adonis García, ídolo del equipo con más seguidores en nuestro país y en la acera del frente, tenemos a un nativo de la Isla de la Juventud en Cuba, Félix Cardoso, mejor conocido por los seguidores de nuestro béisbol como Félix Pérez.

Una infancia en Cuba donde ya todos sabemos las carencias con las que cuenta el país caribeño y que no escapa a la hora de querer cumplir un sueño, aquel sueño que tenía un niño de seis años, quien siempre soñaba con jugar a la pelota, y que practicaba solo con un palo de escoba y unas piedras para así formar uno de los swings más elegantes que podemos ver hoy en día en Venezuela.

Félix relata todas las trabas que tuvo para jugar béisbol, ya que no era el mejor de la clase y eso no le permitió por algunos años jugar a la pelota, ya que en Cuba, se podía jugar béisbol después de que culminaran los periodos escolares y si no tenían el mínimo aprobatorio, no podían hacer deporte.

Sin embargo, Félix no se desanimó por esto, ni por tener que prestar servicio militar por dos años, algo que dice le sirvió de mucho en el aspecto físico y también para darse a conocer en la isla, en el equipo donde prestaba servicio.

Al salir en libertad, Félix intentó continuar con la pelota, ya en uno de los equipos de mayor tradición en Cuba estaba siguiendo sus pasos, pero increíblemente para él, lo querían como lanzador, algo que le sorprendía bastante porque no tenía la velocidad de los “tirapiedras” cubanos que nos acostumbramos a conocer.

Pérez aseguraba que hablaba con los mánager y les decía que lo suyo era batear, hasta que por cosas del destino se lesionó el primera base y le dieron la oportunidad a él, demostrando con 19 años el gran potencial que tenía.

Muchos conocedores del béisbol que lo veían jugar le decían que lo caracterizaba un estilo único, que tenía que ser profesional. Así que en búsqueda de su sueño intentó dos veces desertar de Cuba, siendo esto último muy peligroso, ya en la lancha vía a Puerto Rico, se quedó varado junto a su compañera y duraron 5 días sin comer, hasta que por un milagro una embarcación dio con ellos y los llevaron a tierra firme.

Esas cosas que tuvo que atravesar Félix Pérez lo llevaron a crecer como persona y valorar mucho a las personas que lo respetan a él. “Valoro mucho los principios de cada persona, la honestidad y la franqueza, además valoro mucho a las personas que intentan disfrutar la vida sanamente, por eso siempre me encanta que me reconozcan como una persona alegre, es normal que uno se incomode, es normal como ser humano que soy, pero intento siempre darle alegría al equipo y a donde quiera que esté”.

Félix tuvo que luchar para llegar al béisbol de los Estados Unidos, pero esa lucha tuvo su fruto al ser firmado por los Yankees de Nueva York por un maravilloso bono de 3.2 millones de dólares, pero la persona encargada de su firma trucó la edad de Pérez para que tuviera un mejor bono, cosa que hizo que la MLB lo suspendiera por un año. Félix, sin tener conocimiento de lo que sucedía, siguió entrenando y consiguió una nueva firma, esta vez por los Rojos de Cincinnati, lugar donde conocería a Henry “El Pollito” Rodríguez, quien lo animaría a jugar en nuestra liga.

“Cuando estábamos en Triple A, me preguntó si quería jugar con él en las Águilas del Zulia y le respondí que sí, algo que le agradezco mucho, porque eso me abrió las puertas en este país y en este gran béisbol”. Félix asegura que no se arrepiente de haber perdido aquel contrato por 3.2 millones, ya que si eso no hubiese sucedido su vida fuera otra. “No tuviera a mi esposa, no tuviera a mis hermosas hijas y no hubiese tenido la oportunidad de jugar en este país y de conocer Venezuela, por eso es que dicen que siempre es mejor lo que pasa”.

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Luego de esa pasantía por las Águilas del Zulia, se encontraría con su gran amigo en los Leones del Caracas, equipo donde ha hallado un hogar. Ser el ídolo de una de las fanaticadas más exigentes del país es un mérito que pocos comparten. “Jugar con amor y dedicarles el juego a los fanáticos quienes vienen a pagar un ticket para verte jugar, a verte lucir, a verte quién sabe, poncharte, meter un jonrón, poner un juego bueno, si hay algo que me ha caracterizado es jugar para ellos y es por eso que tengo gran química con los aficionados y me he dado a querer con ellos como ellos se han dado a querer conmigo”.

No solo los aficionados en Caracas sienten admiración por el cubano, sino a lo largo del país. A los pequeños que utilizan la camisa de Félix Pérez y que quieren ser como él les aconseja: “A esas personas les digo que siempre luchen, que nunca digan que no pueden, a mí me decían que era muy bajo, que no tenía condiciones, que no servía y siempre seguí enfocado y Dios me dio la oportunidad, porque el que persevera, triunfa. Si les gusta el béisbol que no le tengan miedo al sol (risas), para que sean un buen pelotero”.

“Este es mi sexto año en este país, de verdad nunca me pasó por la cabeza jugar tantos años aquí y contando, porque si Dios quiere regreso el año que viene, para mí ha sido espectacular, he logrado varias marcas aquí con los Leones del Caracas en estos cuatro años, me siento muy bien en Venezuela, me siento un venezolano más, no me siento importado y eso lo disfruto”.

En estos seis años ha tenido mucho tiempo para visitar los diferentes parques y ciudades de nuestro país y habla sobre esto. “Me gusta jugar mucho en Maracay, en Valencia también por el espectáculo tremendo que se viven en los Caracas-Magallanes, obviamente de local, Barquisimeto tiene muy lindas instalaciones, también hay parques que son más cansones como en Maracaibo, Puerto La Cruz y Margarita por el calor y la humedad, pero mis ciudades favoritas para la visita es Maracay, Valencia y Barquisimeto”.

Charlar con Félix es tan cómodo por su manera de ser tan alegre y por la sonrisa y la “echadera de broma” que le caracteriza, lo que nos permitió hacerle una pregunta para romper el hielo: ¿Es cierto lo de la belleza de las mujeres venezolanas? A lo que Félix respondió sin pensarlo dos veces: “Es cierto que mi esposa es demasiado bella, no sé si las mujeres venezolanas son más bellas, pero lo que sí es cierto es que mi mujer es la más bella de todas”.

Por último, le dejó un mensaje a la fanaticada caraquista que lee a diario elsiglo. “Sigan apoyándonos que seguiremos trabajando por ustedes, hay gran química en el equipo y los fanáticos y eso es lo que nos tiene donde estamos y sabemos a dónde vamos trabajando fuerte y con humildad para lograr los objetivos”.

ÁNGEL MARÍN | elsiglo
fotos | JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ

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