Una trujillana involucrada en homicidio de empresario

El empresario gallero, Julio César Aguirre Alegría (46) se convirtió sin querer en un blanco fácil y acabó muerto a manos de delincuentes. Él ostentaba una vida de lujos y despilfarro con bellas mujeres extranjeras y acabó “flechado” por una exuberante venezolana, que además, junto con dos cómplices, lo torturaron y asesinaron para robarle más de 70 mil dólares, una colección de relojes, entre otros bienes de su vivienda, en Santa Anita.


Julio César Aguirre Alegría, empresario asesinado

Aguirre Alegría llegó acompañado de la bella joven venezolana, Dubraska Karolay Díaz Méndez (23), a bordo de su auto negro, placa BPY-004, a la urbanización Villa Santa Anita. Él llevaba una bolsa de cervezas y subieron al departamento del hombre de negocios, ubicado en el cuarto piso. En los pisos inferiores vive la familia de él y no se percataron del hecho porque la víctima subió por una escalera independiente.

Allí empezaron a tomar y él hasta se atrevió a tomarse un ‘selfie’ con su guapa acompañante y enviarle la foto a su selecto grupo de amigos, con quienes comparte la afición a la crianza de gallos. En medio de las bromas y brindis, ella lo durmió con un poderoso somnífero. Una hora más tarde, dos jóvenes, también venezolanos, ingresaron sin problemas hasta el cuarto piso y se encargaron de amarrar con cinta de embalaje los pies y las manos hacia adelante al hombre de negocios.

Enseguida y como si fuera un paquete, le envolvieron toda la cabeza con la misma cinta y lo dejaron sobre la cama. De esta manera murió asfixiado.

Luego buscaron por todo el departamento y hallaron más de 70 mil dólares, una colección de 20 relojes de diversas marcas, entre ellas ‘Invicta’, cadenas y sortijas de oro y su celular de alta gama. Más tarde, bajaron a la calle, abrieron el auto y robaron una pistola y su billetera, que además de dinero, contenía tarjetas de crédito, entre otros documentos. A las 9:00 de la noche llegó un auto y recogió a los asesinos, luego escaparon.

La víctima era aficionado a los gallos de pelea desde hace más de 20 años. Tenía su empresa de alimentos y accesorios para gallos de pelea, y además abrió restaurantes. En sus redes sociales mostraba las ganancias que dejaban sus negocios, paseos y viajes con amigos.

Dubraska Karolay Díaz Méndez se había radicado en Perú desde el año pasado, luego de salir de Venezuela en busca de una vida mejor. La muchacha es de Valera, estado Trujillo.

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