“La vida es un maravilloso juego que hay que jugar”

El escritor mexicano Benito Taibo, que acaba de presentar en México la novela “Caos y destino”, vive convencido de que, aun en los tiempos duros que vive la humanidad, en estos días hay razones para el optimismo porque la realidad siempre se puede ver de una mejor manera.

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“La vida es un maravilloso juego que hay que jugar. Hay que intentar asombrarse, seguir encontrando lo extraordinario en lo cotidiano. Todo los días estoy tratando de ver más allá de la simple apariencia”, aseguró el autor en entrevista a Efe.

Taibo acaba de presentar en México la novela “Caos y destino”, editada por Planeta, tercera y última entrega de la saga “Mundo sin dioses”, una trilogía de literatura fantástica para adolescentes, creada para emocionar a los lectores desde la inteligencia y con claves relacionadas con escritores como Balzac y Shakespeare.

“Viví mucho tiempo con los personajes. Dormí, comí, tiré flechas, recorrí mares; fue agotador, pero también gratificante. Fui construyendo personajes, pero al final ellos acabaron haciendo lo que se les antojó. Ver cómo se convirtieron en seres con ideas propias me llenó de emoción y siento que los quiero”, confiesa.

Después de “Camino a Sognum” y “La razón y la ira”, Taibo concluyó la serie con una historia rodeada de tensión, en la que dos mujeres son protagonistas junto a algunos hombres de la defensa de su pueblo ante un poderoso farsante.

El territorio de Sognum, recién liberado, corre el riesgo de perder su libertad. Rovier Dangar, un héroe con capacidad de resurgir de las sombras como Edmundo Dantés del Conde de Montecristo, Azur Banná, un matemático que no se cansa de crear, y las jóvenes Miranda y Amarna, encabezan la resistencia y llegan al final con todo en contra ante un ejército varias veces mayor.

PODER FEMENINO

Mientras narra la trama, Taibo hace guiños, relacionados con los libros y también con la fuerza de las mujeres.

Al referirse a ellas, considera que los hombres tienen la oportunidad de desaprender costumbres machistas, a veces difíciles de identificar hasta por ellos mismos y en el caso de la literatura es el momento de poner a las autoras en el elevado altar donde merecen estar.

“El canon literario nos heredó a una caterva de señores con barba y bigote y olvidó a las mujeres, el canon de Hardold Bloom, por ejemplo. Va siendo hora de reescribirlo para saber que estaban ahí, desde Jane Austen a Mary Shelley, a sor Juana Inés de la Cruz y a tantas otras que han hecho del mundo una maravilla”, opina.

TIEMPOS CAMBIANTES

Taibo llegó en mayo pasado a la simbólica edad de 60 años. No celebró una fiesta con amigos porque son tiempos de aislamiento, pero no se queja porque opina que por su manera de vivir, él no es un señor de su edad.

“Le escribo a mi joven interior. El que tenga 60 años y necesite ir al baño cada 45 minutos, no impide tener un joven dentro que sigue pensando que vale la pena hacer cosas por el mundo. Escribo lo que me gustaría leer”, explica.

Benito Taibo respeta la crisis de salud. Como director de Radio UNAM ha ordenado que los programas de la emisora enfaticen en la importancia de que la gente cumpla las medidas para evitar el contagio del coronavirus, pero, optimista obsesivo, imagina que pronto aparecerá una luz en el final del túnel de la pandemia.

“No estamos en el medioevo, no es la peste negra. La ciencia está haciendo sus esfuerzos para que salgamos de este atolladero. Nosotros podemos hacer mucho usando mascarillas para no infectar a los demás, tener conciencia del otro”, asegura.

Adereza la idea con su creencia en que unir la literatura a la ciencia puede servir mucho en estos tiempos de incertidumbre y dice defender su derecho a creer en la existencia de calamares gigantes en el fondo del mar, como los de alguna novela de Julio Verne, historia recreada en su libro por el personaje de Rovier Dangar.

“Somos una especie resiliente y por otro lado, tenemos las herramientas que nos brindan la ciencia y también la literatura para poder resistir de una manera más armónica, amable, fantasiosa, apelando a la imaginación para construir a partir de ella”, concluyó.

elsiglo

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