La turbulenta historia del “2” de Bill Gates: lo echaron pero dejó u$s 26.000 M

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Después que el cofundador de Microsoft, Paul Allen, falleciera el pasado lunes 15 de octubre producto de complicaciones relacionadas con el linfoma no Hodgkin, Bill Gates escribió en sentido mensaje recordando la vida de alguien que conocía desde su adolescencia.

“Conocí a Paul Allen cuando estaba en séptimo grado, y cambió mi vida”, expresó el creador de Windows en un artículo publicado en The Wall Street Journal.

“Cuando pienso en Paul, recuerdo a un hombre apasionado que apreciaba a su familia y amigos. También recuerdo a un brillante tecnólogo y filántropo que quería lograr grandes cosas, y lo hizo”, agregó.

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Sin embargo, la relación entre los dos no siempre fue “color de rosas”. En 2011, Allen escribió en su autobiografía (“Idea Man”, Penguin Group) que Gates lo intentó sacar del negocio cuando se enfermó. Contó que, para su amigo, no estaba trabajando lo suficiente en la empresa y por ello se alió con Steve Ballmer (que luego, desde 2008, sucediera a Gates en la dirección de Microsoft, hasta 2014) para achicar la participación de Allen en la compañía.

De hecho, en una entrevista con la revista Vanity Fair, el dueño de dos equipos deportivos dijo que fue un “oportunista mercenario” que trató de “estafarlo”. Agregó, además, que el estilo “exigente y confrontativo” de Gates “destruyó gradualmente nuestra amistad y nuestra capacidad para trabajar juntos”.

En una edición posterior de su libro, Allen retiró en parte lo dicho e incluyó un epílogo en el que señala que él y Gates “habían superado sus diferencias” luego de estar más de un año sin hablarse: en 2012, el segundo hombre más rico del mundo se comunicó con su amigo para expresarle sus condolencias tras la muerte de su madre y tratar de renovar el vínculo.

“Creo que seremos amigos de nuevo. La historia que compartimos es más poderosa que cualquier cosa que se interponga entre nosotros”, dijo Allen en aquellas páginas. Poco tiempo después esto se puedo ver cuando posaron para la reedición de una foto que se tomaron originalmente a principios de los años 80.

La fortuna, sin herederos directos

El dinero que poseía el cofundador de la empresa de Redmond estaba por encima de los US$ 26.000 millones, según el Bloomberg Index. Allen, con un cociente intelectual de 170, era parte del selecto 0,5% de la población mundial que supera los 140.

Era dueño varias franquicias deportivas: era dueño del equipo de fútbol americano Seattle Seahawks y del de básquet Portland Trail Blazers; además era copropietario del Seattle Sounders FC que participa en la Major League Soccer desde 2009.

Además, poseía propiedades en el sur de Francia y en Manhattan, Malibú, Londres, Hawaii y en la isla Mercer, al sur del lago Washington. Dejó también un yate Octopus, la octava embarcación de este tipo más grande del mundo, con 126 metros de eslora. Carga dos helicópteros, un cine, estudio de música, cancha de básquet, una piscina y dos minisubmarinos para estudiar el fondo del océano.

Pero, como no tenía ni esposa ni hijos, no está claro el destino de todos estos bienes. Hasta el momento, todo lleva a pensar que su hermana Jody será la heredera. “Mi hermano fue un individuo extraordinario en todos los niveles”, expresó tras su muerte. “Mientras que la mayoría conocía a Paul Allen como tecnócrata y filántropo, para nosotros era un amado hermano y tío, un amigo especial.”

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