Gleyber odia los ponches

La ansiedad es exceso de futuro. Le ocurre a la ama de casa, preocupada en cómo estirar el sustento diario familiar; al comerciante, con su eterna búsqueda por mantener las cuentas en azul; y al pelotero profesional, quien, sin previo aviso, pudiera tener que cambiar de equipo, ciudad y vida, con una llamada. Gleyber Torres se ha habituado durante las recientes temporadas a pertenecer al último grupo.

El caraqueño entra a su última campaña con los Yanquis, antes de la agencia libre

El caraqueño, de 27 años de edad, ingresará a su última campaña con los Yanquis de Nueva York, antes de la agencia libre, con la única certeza de que debe brillar en 2024, ya sea para convencer a los mulos de cumplir su deseo de ser un «Yanqui de por vida», o garantizar un contrato en otra organización que le dé la estabilidad necesaria para todo padre de familia, como él lo es desde que nació Ethan, su primogénito, en 2022.

«No puedo mentir. A veces pienso que tal vez estoy comenzando mi último año aquí, porque no sé cuál es el plan para el próximo año» dijo Torres al comienzo de los actuales entrenamientos Primaverales. «Pero hombre, también es una forma de motivación. Como siempre digo, a veces jugamos para otro equipo, porque esto es un negocio».

El segunda base evitó el arbitraje para la venidera zafra, tras llegar a un acuerdo por 14,2 millones de dólares. Sin embargo, sus últimos ruedos han transcurrido bajo un halo de posibles cambios, luego de un par de cosechas en (2020 y 2021) muy por debajo de lo exhibido en sus dos primeras contiendas como grandeliga.

A pesar de ello, entre los camareros Torres es tercero en carreras empujadas, cuarto en jonrones y noveno en OPS, desde su debut en la Gran Carpa. Siendo, además, apenas el tercer defensor de la posición en la historia que compila al menos cuatro certámenes con 20 vuelacercas o más, antes de cumplir los 27 calendarios.

Números en 2023

Torres, según FanGraphs, registró un wRC+ de 123 en 2023, lo que significa que fue 23% mejor que el bateador promedio de la MLB. Entre los intermedistas de la Liga Americana, sólo Marcus Semien (Rangers de Texas), quien fue finalista al premio Jugador Más Valioso, superó al criollo.

El éxito más inmediato del capitalino puede deberse, en buena medida, a un ajuste en su enfoque con cuenta de dos strikes, aplicado en la segunda mitad del curso anterior. Cambió la patada en la pierna izquierda al momento de hacer swing, por un toque de dedo del pie, para buscar más contacto.

El enfoque dio resultado, porque Torres elevó su wRC+ a 144 tras el Juego de Estrellas. De hecho, su tasa total de ponches durante toda la temporada terminó en 14,6%, la más baja de su carrera, y muy inferior al 22,8% de media en el Big Show.

«Odio los ponches. Sé que forman parte del juego, pero los detesto», admitió el jugador a The Athletic. «El ajuste del año pasado estuvo en abanicar menos y caminar más. Sólo intentaba encontrar el camino. Este año va a ser igual. Quiero conseguir más boletos. Si lo consigo, llegaré más a la base. Con el tipo de alineación que tenemos, será una gran ventaja para nosotros porque podemos anotar más carreras. Sólo intento beneficiarme a mí mismo y al equipo».

2024 temporada clave

Si Torres es capaz de construir un 2024 similar al de la zafra pasada, más parecida a lo que mostró en su irrupción como ligamayorista, entonces generaría un caso interesante para la oficina neoyorquina, que hasta ahora ha sido tajante en no hablarle de una extensión de contrato, aunque le otorgó el voto de confianza para ser el titular todo el ruedo.

«Siempre digo que, me siento en casa en este momento», afirmó Torres. «Estoy en esta organización desde 2016. Me siento bien. Conozco a todo el mundo. Como jugador, nunca quieres salir de tu hogar. Considero que estoy en un buen lugar. Una de mis metas es estar en este club toda mi vida. Vamos a ver qué pasa».

Torres quiere que su historia transite un camino parecido al de Aaron Judge, aunque no necesariamente tan histórico. El jardinero escuchó ofertas luego de la rimbombante cosecha de 2022, y optó por quedarse en Nueva York, con un pacto de nueve años y $360 millones.

El venezolano, probablemente, se conforme con que sólo se deje de especular sobre su siguiente paso, de una vez por todas.

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