Países Bajos, donde la resistencia al frío se organiza con patines

 En febrero de 2021, los pueblos del norte de Europa se refugian de la tormenta Darcy, que ha desplomado el mercurio de los termómetros. ¿Todos? ¡No! Una "aldea" de irreductibles se organiza contra el "invasor" preparando las cuchillas de los patines sobre hielo. Bienvenidos a Países Bajos.

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A las puertas de la tienda especializada "De Skate Dokter", en Amsterdam, decenas de personas hacen cola mientras la nieve les cae sobre los hombros. Dentro, Ron Nieuwpoort se afana poniendo a punto los patines de sus clientes. "Nunca he estado tan ocupado", dice a las cámaras de la cadena de televisión NOS.

Es un trabajo de artesanía. Primero les quita el óxido a las hojas con una piedra, luego las limpia y las pule en una rueda afiladora. Comienza a primera hora de la mañana y termina a última hora de la noche, haciendo 400 pares en poco más de dos días.

"La semana pasada todo el mundo estaba de mal humor. Las tiendas estaban cerradas, no se permitía ir a ningún lado ni salir afuera. Ahora está todo helado, cae nieve y la gente sonríe", dice Nieuwpoort.

El comentario del artesano refleja un sentimiento general en Países Bajos. La pandemia ha alterado enormemente el día a día de la gente, pero la perspectiva de temperaturas bajo cero durante más de una semana permite soñar con una actividad asociada a la "vieja normalidad" del invierno: deslizarse a toda velocidad por canales y lagos congelados.

A principios de mes ya se advirtió de la llegada de la nieve. La venta de patines la semana pasada, en comparación con la anterior, se multiplicó por nueve, según cifras de la empresa Bol.com, una versión neerlandesa de Amazon.

ESCENAS PINTORESCAS

Con las primeras heladas ya surgieron escenas pintorescas. En la playa de Scheveningen, en el sur del país, algunos se atrevieron a deslizarse por las dunas con tablas de "snowboard". A 130 kilómetros al norte, en Elburg, decenas de personas se deslizaron por parte del lago Drontermeer.

En las grandes urbes toca esperar. Los ayuntamientos de ciudades como Amsterdam y Utrecht han cerrado las esclusas de los canales del centro y prohibido la circulación de embarcaciones para favorecer su congelación. Mientras tanto, la televisión informa día a día de la evolución de las temperaturas y el grosor de las capas de hielo en un programa especial.

Este furor no es nuevo. Pintores del Siglo de Oro neerlandés como Pieter Bruegel o Hendrick Avercamp reflejaron en sus obras, hace más de 400 años, el gusto de los holandeses por el patinaje. En ellas, los aldeanos juegan en un lago a una especie de "curling", se deslizan agarrados de las manos y, por supuesto, algunos caen al hielo.

La escena se repite en los canales de Amsterdam cada vez que hay heladas, la última en 2018. Este año, la pandemia lo complica todo.

Al primer ministro saliente, Mark Rutte, le preguntaron por el asunto en rueda de prensa. En su respuesta, se dirigió directamente a los ciudadanos. "Tened cuidado, mantened la distancia de seguridad y no os caigáis. Los hospitales no están ahora para arreglar fracturas de huesos", dijo con seriedad.

LA CARRERA IMPOSIBLE

El debate sobre la celebración de una carrera ha llegado a la arena política. Se trata de la "Elfstedentocht", que atraviesa los canales helados de once ciudades de la provincia norteña de Frisia. Se organiza solamente cuando la capa de hielo es de quince centímetros a lo largo de todo el recorrido, de 199 kilómetros, y la última edición fue en 1997.

Considerada un tesoro nacional, el evento atrae normalmente a cientos de miles de personas y provoca aglomeraciones, incompatibles con las normas para combatir la pandemia.

Rutte propuso el pasado lunes hacerla sin público, sin la versión popular de entre 15.00 y 20.000 corredores y con la participación exclusiva de 120 deportistas de élite.

La organización de la carrera tardó menos de 24 horas en contestar. "Estas alternativas no son una opción. Un 'Elfstedentocht' no es un 'Elfstedentocht' real sin público o con solo una parte de los participantes", dijeron en un comunicado.

Hubo un intento de organizar una prueba similar. La Federación Neerlandesa de Patinaje de Velocidad propuso hacer una maratón a prueba de coronavirus, en las que los corredores se someterían a test regulares y se organizarían en burbujas para reducir la posibilidad de contagios. El Gobierno, tras estudiarla, la rechazó el pasado jueves.

Más allá de la ausencia de pruebas profesionales, la gente sigue pendiente de los partes meteorológicos y hay regiones en las que ya se puede patinar, aunque no siempre es seguro.

Este viernes, los bomberos tuvieron que evacuar a más de diez personas del lago Hofvijver, a escasos metros del Parlamento y el Senado en La Haya, porque el hielo cedió a sus pies.

Las previsiones dicen que el grosor del hielo en los canales de Amsterdam podría ser suficiente este fin de semana. No parece que a los afiladores de patines les vaya a faltar trabajo.

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