Caso Mamera 1980: uno de los sucesos más sonados del país

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Cuarenta y tres años han pasado de uno de los sucesos más sonados en el país, el Caso Mamera, tomado como referencia de estudio para criminólogos, incluso en el área periodística (por el tratamiento noticioso).

Cuarenta y tres años han pasado de uno de los sucesos más sonados en el país, el Caso Mamera, tomado como referencia de estudio para criminólogos, incluso en el área periodística (por el tratamiento noticioso).
Los muchachos asesinados por celos

El caso Mamera data de 1980, un hecho que prácticamente sacó del anonimato al barrio San Pablito en Caracas.
Fue un acontecimiento que dejó perplejo a más de uno, que no fue producto de la ciencia ficción.

PROTAGONISTAS REALES

Sus protagonistas reales, un funcionario de la PM, de jerarquía Distinguido de intachable conducta, Argenis Rafael Ledezma. Rosa Elena Pinto “Chena”, la menor de edad que se hizo pareja del uniformado. Y tres adolescentes, en edades de 14, 16 y 17 años.

El policía era respetado por todos, tanto en su institución, como en el barrio. Disciplinado, servicial, místico, pero tenía algo en contra, sus crisis celópatas que lo turbaban totalmente.

Argenis Rafael Ledezma, el 3 de febrero de 2000 salió en libertad

Se dice que la diferencia de edad con “Chena” era el detonante de sus ataques de celos, además, la joven era atractiva, a la cual le encantaba compartir con amigos y familiares en reuniones y fiestas.

Ledezma llegó a tal extremo, que buscó colaboradores para “seguir” a su pareja. Fue así como el policía se enteró que Rosa Elena se la pasaba con Douglas Nieves, Rafael Irausquín y Enrique Mijares, sus amigos.

NO DEJARON RASTROS

De acuerdo a registros, el 11 de enero de 1980 desaparecieron dos de los tres adolescentes (16 y 17 años), y luego, seis días después no se supo nada del chico de 14 años. Nadie más los vio y no dejaron rastros.

Familiares de los desaparecidos denunciaron lo sucedido, por lo que inmediatamente señalaron a Ledezma de lo que estaba ocurriendo. Tal vez para desorientar a los investigadores, el policía se puso a las órdenes de las familias, y de todos, provocando por un momento, que muchos llegaran a pensar que estaba limpio.

Cumpliendo con su buen performance, en relación, supuestamente de estar indagando sobre el paradero de los muchachos, Ledezma comenzó a dar pistas que levantó suspicacia en los detectives del CTPJ.

SOSPECHOSO N° 1

Rosa Elena Pinto, “Chena”

Pese a su veteranía policial, el hombre comenzó a caer en contradicciones, por lo que se convirtió en el sospechoso 1 del Cuerpo Técnico. Al mejor cazador se le va la presa y Argenis Rafael no aguantó presión.

Fue así como aportó más información, hasta que condujo a los investigadores hasta el sitio donde enterró los cuerpos. En el lugar, efectivamente estaban las osamentas, por lo que inmediatamente quedó detenido.

PURGANDO CONDENA

Mató a los muchachos por celos, aunque años después, ya purgando condena, expuso que actúo contra los jóvenes porque estos lo querían liquidar para que “Chena” se ganara la póliza de su seguro de Bs. 300 que compartiría con ellos. “No conforme con quitarme a la mujer, acabar con mi hogar, robar mis herramientas, también me querían matar.

Recuerdo les dije a Douglas Nieves y a Rafael Irausquín, cuando los agarré, ustedes si son arrec…”, diría el policía en una entrevista.

Sobre si se arrepintió por el triple homicidio, Ledezma señaló: “A estas alturas no estoy arrepentido, pero creo después de tantos años, creo que la solución no es la muerte, ni la violencia, me inclino por Dios y el amor. Porque si no hubiese actuado en defenderme, estuviera muerto”.

LOS MATÉ POR HONOR

“Los maté por defender mi honor, el de mi hogar… y los maté con mis manos, no necesité ayuda de nadie. Para poder secuestrarlos los abordé a las 8:00 de la noche en una panadería del barrio Mamera, les mostré mi placa y les ordené que me acompañaran, pues estaban implicados en una investigación. Los traje a esta zona y los esposé a dos árboles; al primero que maté fue a Douglas, lo estrangulé con mis manos, el otro gritaba pero en esta soledad sólo yo podía oírlo, luego me ocupé de él con una cuerda”, explicó cuando reveló todo lo ocurrido.

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De Rosa Elena Pinto nada se sabe, se desconoce su paradero en la actualidad. Ledezma vive en el estado Bolívar y en ocasiones trabaja como trabajador de seguridad de algunas empresas.

HÉCTOR BRICEÑO | elsiglo

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