Zoológico de Nicaragua presenta una tigresa de Bengala nacida en cautiverio

Una hembra de tigre de bengala en buen estado de salud nació en el zoológico de Nicaragua bajo el cuidado de expertos en reproducción en cautiverio, informaron este viernes a Efe fuentes de ese centro de rescate de vida silvestre.

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El zoológico Zoo de Nicaragua, situado 16 kilómetros al sureste de Managua, exhibió a la felina de contadas rayas en su pelaje y aún sin nombre, hija de "Dalila" y "Sansón", y que nació el 28 de agosto pasado.

La cachorra, de 1,1 kilos de peso, se encuentra en buen estado de salud, aunque fue inmediatamente rechazada por su madre "Dalila" que fue rescatada de un circo hace cuatro años junto a su pareja, el también tigre de bengala "Sansón".

Esta pareja de felinos, en enero pasado, dieron a luz a un tigre blanco que murió a los pocos días, pues también la madre lo rechazó al nacer, aún con los cuidados del Zoo de Nicaragua.

El trabajador del zoológico de Nicaragua Dennis Rodríguez dijo a Efe que hay muchos factores por los cuales la madre rechaza a los bebés tigres, entre ellas si la tigresa no tuvo un buen desarrollo o una buena ovulación.

La bebé bengala, que no ha abierto sus ojos y emite pequeños sonidos, permanece de momento completamente dormida en una caja de madera, a oscuras, y sólo se despierta para comer cada tres horas, indicó Rodríguez.

La alimentación es a base de una leche sustituta especial para gatos, que le dan de tomar hasta dos onzas cada vez que lo requiere.

Su cuidador explicó que, por ser un parto irregular, se evita la constante manipulación de la cachorra para no provocar estrés o bien dificultades de salud.

"Siempre que nace un neonato lo que menos tratamos es de hacer mucha manipulación. Evitamos lo que es el estrés. Únicamente (lo manipulamos) para la asistencia de alimentación y limpieza", afirmó.

La nueva cría se suma a la familia de dos tigres blancos de Bengala que habitan en el zoológico de Nicaragua, que también acoge tigres siberianos, jaguares, pumas y leones africanos, así como felinos menores como el tigrillo ocelote y tigrillo margay, entre otros.

El zoológico Nacional, recientemente bautizado con el nombre de Zoo Nicaragua, mantiene cientos de especies en protección mientras esperan ser liberados.

Un total de 35 personas trabajan en el mantenimiento del centro de animales, entre guardaparques, vigilantes, conductores, área administrativa, entre otros.

Al Zoo ingresan, en promedio, 1.000 personas durante los fines de semana, quienes pagan un dólar si son nicaragüenses o cuatro dólares si son extranjeros.

EFE

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