Luego de un cierre de año marcado por precios disparados, el bolsillo de los venezolanos experimentó un respiro durante enero. La carne, uno de los productos esenciales en la mesa familiar, registró bajas de entre 30% y 50% en algunos puntos de venta, según testimonios del sector.

Según destacaron pequeños comerciantes de mercados populares, el sector trata de ser competitivo; los cortes de carne de primera se cotizan en un rango de 10,5 a 13,5 dólares por kilo, mientras que cortes específicos como el solomo o el lomito puede alcanzar los 14 dólares.
Afirmaron que la verdadera crisis no está en las cifras estáticas, sino en la reacción del consumidor. El aumento en el valor de la divisa estadounidense ya está provocando un fenómeno que inquieta a los vendedores: la gente llega, pregunta y ante el precio, prefiere retirarse sin concretar la compra, lo que ha agudizado la caída de ventas durante los días de semana, cuando el flujo de clientes ya es naturalmente bajo.
MAYORISTAS IMPONEN PAGO EN DÓLARES
Una propietaria de una carnicería ubicada en Caña de Azúcar, específicamente en el Mercado Periférico, quien prefirió reservar su nombre, describió la lucha diaria por mantener las puertas abiertas. Para ella, el desafío no es solo la fluctuación del precio final, sino el «desequilibrio» que define su margen de ganancia.
La comerciante explicó que los beneficiarios de la carne y los mayoristas imponen condiciones de pago: «exigen cancelación estrictamente en dólares en efectivo, o en su defecto, en bolívares, pero calculados a una tasa muy superior a la oficial».
«La situación nos obliga a ceder para no quedarnos sin inventario», enfatizó, ya que no tienen otra opción si quieren seguir operativos. Sin embargo, al vender al público, está atada a la tasa del Banco Central de Venezuela (BCV). La comerciante aseguró que este diferencial cambiario golpea directamente su rentabilidad, reduciendo su margen al mínimo y convirtiendo su actividad en un ejercicio de resistencia, más que de crecimiento económico. «Uno se mantiene porque uno quiere su negocio», sentenció.
VENTAS SOLO TRES DÍAS A LA SEMANA
En el otro extremo de la ciudad, en el Mercado Principal de Maracay, la perspectiva de Richard Olivares, comerciante del rubro, confirma la tendencia alcista. Olivares coincide en que el precio de la carne, que había mostrado una mejora, está comenzando a subir nuevamente, un fenómeno que atribuye directamente al incremento del valor del dólar.
Esta presión sobre los costos, advirtió, no solo aleja al comprador, sino que genera una dinámica perversa donde el poder adquisitivo del venezolano se ve cada vez más limitado. «La afluencia de compradores, que se concentra casi exclusivamente los viernes, sábados y domingos, podría verse aún más reducida si la tendencia alcista se consolida», destacó Olivares.
La expectativa de los comerciantes es que la dinámica del dólar se normalice, exista una intervención por parte del estado para evitar el cobro de los mayoristas en dólares en efectivo, para que el negocio pueda fluir, pero mientras tanto, la «lucha» por mantenerse en el tiempo es la única certeza en el mostrador.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo









