En un aula llena de colores, ideas y entusiasmo, el aprendizaje tomó una forma distinta. No se trataba sólo de escuchar, sino de participar, de levantar la mano, de mostrar con orgullo lo aprendido y, sobre todo, de descubrir el valor de lo propio.

En ese ambiente, cada gesto hablaba por sí solo. Las miradas atentas, las sonrisas espontáneas y la disposición para participar, reflejaban un interés puro por aprender desde la experiencia. No era una clase más, era un espacio donde cada intervención tenía valor y donde cada idea encontraba su lugar.

Pero más allá de los contenidos, la jornada se convirtió en un espacio de cercanía; un encuentro donde, desde el ejercicio periodístico, también fue posible acompañar a los estudiantes en la construcción de sus ideas, en la forma de expresarlas y en la seguridad para compartirlas frente a otros.
Ese acompañamiento permitió observar cómo, poco a poco, los niños fueron organizando sus pensamientos, ganando confianza y encontrando su voz dentro del grupo, en un proceso donde aprender, también significó atreverse a participar.
Así se vivió el proyecto «Embajadores turísticos: Soy guía en mi tierra», desarrollado en la Unidad Educativa Nacional «Elba González de Gil», en La Victoria, donde estudiantes de 5to grado de educación básica, asumieron el reto de convertirse en portavoces de su entorno.
Desde el inicio, la dinámica rompió con lo tradicional. Los niños no fueron espectadores, sino protagonistas de una experiencia que los invitó a mirar su comunidad con otros ojos, reconociendo en cada espacio una historia y en cada rincón un atractivo digno de ser contado.
APRENDER PARA RECONOCER
Durante la actividad, los pequeños participaron en una charla formativa, donde se abordaron temas vinculados al turismo, el cuidado de los espacios, los tipos de ecosistemas y la importancia de preservar los recursos naturales.
El contacto con elementos como semillas de árboles propios de zonas turísticas, permitió generar una conexión directa con el entorno, despertando la curiosidad y el interés por conocer más sobre lo que los rodea.
Asimismo, se exploraron distintas formas de hacer turismo, incluyendo el denominado y muy atractivo «Turismo de colores», ampliando la visión de los participantes y permitiéndoles comprender que esta área va más allá de los destinos tradicionales.

La jornada contó con el acompañamiento de representantes de instituciones vinculadas al área, entre ellas la Coordinación de Turismo del municipio José Félix Ribas, cuyo aporte fue clave para enriquecer los contenidos y fortalecer la mirada formativa de la actividad, junto al equipo del diario elsiglo, impulsor de este espacio de aprendizaje.
Este tipo de experiencias permite entender que el conocimiento no se limita a la teoría, sino que cobra mayor valor cuando se relaciona directamente con la realidad que rodea a los estudiantes.
CUANDO LOS NIÑOS TOMAN LA PALABRA
Uno de los momentos más significativos se vivió cuando los alumnos presentaron sus carteles sobre distintos sitios turísticos, no únicamente del municipio José Félix Ribas, sino también de otras localidades del estado Aragua.
En ese instante, el aula cambió por completo. Las manos levantadas, los carteles coloridos y las voces llenas de emoción transformaron el espacio en un escenario donde cada niño encontró su lugar.
Algunos sostenían sus carteles con firmeza, otros esperaban su turno organizando en voz baja lo que iban a decir, evidenciando el interés por hacerlo bien y la emoción de participar.
Más que exponer, contaron historias; se apoyaron, se escucharon y organizaron sus ideas para compartirlas con claridad, dejando en evidencia que el aprendizaje también se construye desde la confianza y el acompañamiento.

Cada intervención estuvo cargada de espontaneidad, pero también de preparación. Fue evidente el interés por hacerlo bien, por expresarse mejor y por transmitir aquello que habían descubierto.
UNA EXPERIENCIA QUE DEJA APRENDIZAJE
La docente del grado, Francis Méndez, expresó su satisfacción por la actividad, destacando el valor formativo de la jornada y el impacto que tuvo, tanto en los estudiantes como en ella misma.
Señaló que fue una experiencia enriquecedora, donde se abordaron contenidos relacionados con el turismo, que incluso resultaron nuevos para ella; resaltando además la receptividad de los alumnos, quienes investigaron, participaron activamente y superaron las expectativas planteadas.

Por su parte, la directora de la institución, Everlin Pérez, manifestó su alegría por la inclusión del plantel en esta iniciativa desarrollada en el marco del aniversario del diario, subrayando la importancia de generar este tipo de espacios dentro del ámbito educativo.
«Sumamente agradecida de ser parte de esta historia, de un medio que no solo informa, sino que también forma, fortaleciendo los aspectos positivos de la sociedad y afianzando el amor por lo nuestro», expresó.
UN ESFUERZO QUE SUMA VOLUNTADES
Desde el ámbito institucional, Evelys Lugo, coordinadora de Turismo del municipio José Félix Ribas, resaltó el valor del trabajo articulado entre las distintas instancias, haciendo énfasis en que este tipo de iniciativas permiten acercar el turismo a las aulas de una manera didáctica y significativa.

Indicó que la experiencia logró integrar esfuerzos entre la gestión local a través del programa «El Turismo va a la Escuela» y el medio de comunicación, generando un espacio donde los estudiantes pudieron conectar con su entorno, comprender su valor y comenzar a asumirlo como parte de su identidad.
DESCUBRIR PARA VALORAR
Más allá de los contenidos abordados, la experiencia dejó una enseñanza clara: el conocimiento cobra mayor sentido cuando se vincula con la realidad.
Y es que, cada cartel, cada intervención y cada mirada curiosa reflejaron un proceso de descubrimiento, donde los estudiantes comenzaron a reconocerse como parte activa de su comunidad.
Porque la identidad también se construye desde la observación, desde el reconocimiento de lo cercano y desde la capacidad de contar lo propio con orgullo.
En cada palabra, en cada explicación y en cada gesto, quedó evidenciado que estos niños, no sólo aprendieron sobre turismo, sino que comenzaron a descubrir su tierra y el valor de pertenecer a ella, dejando una huella que, sin duda, permanecerá en su forma de ver y comprender el entorno.
Viajando con el búho sabio

Si alguien sabe de turismo es «Cogny», pues en su condición de sabia ave tiene el deber de recorrer el mundo impartiendo conocimientos.
En uno de sus famosos escritos sobre el tema, «Cogny» destacó que el turismo es mucho más que un simple descanso; es una de las herramientas educativas más potentes que existen. Cuando un niño sale de su entorno habitual, su cerebro se activa de una manera que los libros de texto difícilmente logran replicar.
He aquí algunos de sus tips sobre los beneficios del turismo en la formación del niño:
- -Al exponerse a diferentes idiomas, costumbres y realidades sociales, los niños entienden que su forma de vivir es solo una entre miles. Esto reduce los prejuicios desde una edad temprana y construye una personalidad tolerante y empática.
- -El turismo despierta el «por qué» de las cosas. Ver una montaña, un monumento histórico o un ecosistema distinto convierte la geografía y la historia en algo tangible. Un niño que viaja suele ser más curioso y muestra un mayor interés por aprender sobre el mundo que lo rodea.
DANIEL MELLADO | elsiglo
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