Celebraron exequias del Obispo Emérito Rafael Conde Alfonzo

Este domingo se llevaron a cabo las exequias del Obispo Emérito Monseñor Rafael Ramón Conde Alfonzo en la Catedral de Maracay, quien falleció en horas de la mañana del pasado jueves 10 de diciembre.

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Obispo

Cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas

En este sentido, a las 10:00 de la mañana se inició la ceremonia con una misa exequial presidida por cardenal Baltazar Porras, arzobispo del estado Mérida y Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, además de la presencia del cardenal Jorge Urosa Savino, el Excmo. Mons. Dr. Reinaldo Del Prette Lissot, arzobispo metropolitano de Valencia; el obispo de la Diócesis de Maracay, Enrique José Parravano Marino y sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y religiosas consagrados y Laicos de la iglesia aragüeña.

También estuvo presente el Excmo. Mons. Aldo Giordano, nuncio Apostólico en Venezuela, quien en la Misa anunció las palabras emitidas por el papa Francisco, jefe de Estado y el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano, donde expresó su profundo pesar al Obispo de la Catedral de Maracay, monseñor Enrique Parravano, a los familiares, a los consagrados y a los fieles creyentes de la Diócesis de Maracay, por la triste noticia del fallecimiento de monseñor Rafael Ramón Conde.

MISA EXEQUIAL

En la realización de la Eucaristía presidida por cardenal Baltazar Porras, dio sus palabras cargadas de emoción en honor a monseñor Conde, alegando que era un servidor de Dios que se caracterizaba por su alegría, “supo manejar el humor con la fina pluma del respeto hacia el otro, alegrando la estancia de quienes a su lado estaban”.

El cardenal Baltazar también destacó el legado que Rafael Conde dejó a quienes con la bendición de Dios ayudó, “siempre alegres en el Señor”. Y con estas palabras Conde llevó alegría, apoyo, paz y bondad a todos aquellos que en su momento necesitaban de él, contagiándolos de su humildad, humor y su más profunda creencia y fe ante cualquier adversidad, dolor y enfermedad.

Durante la realización de la Misa, colocaron nuevamente la imposición de las insignias episcopales en el féretro de monseñor Conde. También recordaron su vida destacando sus bonitas obras, catalogándolo de un fiel servidor de Dios, era portador de Paz, apoyo, humildad y fe cristiana, pese a cualquier adversidad.

Recordaron que fue enviado a Roma luego de su ordenación diaconal, donde logró obtener la licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana. Pero su vida como sacerdote la inició el 8 de diciembre de 1968, por imposición de manos y oración consecratoria del entonces Arzobispo de Caracas, cardenal José Humberto Quintero, quien fue el primer Cardenal de Venezuela incardinado a la Arquidiócesis de Caracas.

Conmemoraron su desempeño como Vicerrector del Seminario San José en El Hatillo, fue profesor de Derecho Canónico en el mismo Seminario, además de Deán de la Iglesia Catedral de Caracas, además miembro de la Comisión Nacional de Codificación, y que fue parte de la Jurisprudencia y Legislación del Ministerio de Justicia.

También destacaron que fue Vicario Judicial del Tribunal eclesiástico, Miembro del Colegio de Consultores y Consejo Presbiteral, Obispo Auxiliar de Caracas, que pasó por la Diócesis de La Guaira y de Margarita, para finalmente ser nombrado Obispo de la Diócesis de Maracay durante 12 años consecutivos hasta presentar su renuncia por su mayoría de edad.

Por otro lado, además de los Arzobispos, Sacerdotes, Diáconos, Seminaristas, religiosos y religiosas consagrados, en la ceremonia estuvo toda la feligresía, fiel seguidora de monseñor Rafael Conde y de la Iglesia Católica.

De igual forma, armonizaron la misa con cantos y alabanzas a Dios, orando por el descanso eterno del Obispo Emérito, manifestando su alegría de que se encuentre en el reino de los cielos y que recibe ese premio de estar junto a Dios.

RECORRIDO EN LA PLAZA BICENTENARIA

Luego de la realización de la eucaristía, los arzobispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y los fieles creyentes, acompañaron los restos mortales de monseñor Conde en un recorrido por el alrededor de la plaza Bicentenaria ubicada en la Av. Bolívar del casco central de la Ciudad de Maracay, municipio Girardot, estado Aragua.

Durante el mencionado recorrido, fieles ofrecieron sus cantos y oraciones por el eterno descanso del tan querido Obispo Emérito Rafael Conde. Asimismo, el féretro fue cargado por los obispos y sacerdotes de la entidad aragüeña que estuvieron presentes en la ceremonia, como muestra de afecto a quien fue el quinto Obispo de la Diócesis de Maracay.

Posteriormente al recorrido, regresaron a la Catedral de Maracay donde luego procedieron a realizar el acto de inhumación de los restos mortales de monseñor Rafael Conde, en el Panteón de los Obispos de la Catedral de Maracay.

INHUMACIÓN DE MONSEÑOR CONDE

De conmovedoras oraciones cargadas de fe y alegría, despidieron los restos del Obispo Emérito monseñor Rafael Ramón Conde Alfonzo, quien antes de cumplir sus 12 años de vida ingresó al Seminario, donde “mantener la esperanza aún en las adversidades”, era una de sus frases favoritas, al igual que “alegres en el Señor”, caracterizado por su cercanía y vitalidad y por atender las necesidades de todas aquellas personas que se acercaban a él.

Los restos del Obispo fueron enterrados a las 12:00 del mediodía aproximadamente, en el Panteón de los Obispos ubicado en la Catedral de Maracay, acompañado de conmovedoras y hermosas tonalidades a la Virgen María cantadas por el coro de la Iglesia, con el fin de que acogiera en el cielo el alma de Monseñor Conde.

Sus allegados alegaron que será recordado con esa felicidad y optimismo que lo describía, así como su excelente sentido del humor y sus constantes chistes y bromas que alegraban la estancia de las personas que se encontraban a su alrededor.

Es importante resaltar que monseñor Rafael Conde padecía de un cáncer de próstata del cual le hizo metástasis, sin embargo, este no fue un motivo para que el Obispo dejara de creer en Dios y de ayudar a todos aquellos que lo necesitaban.

El párroco de la Catedral de Maracay, Jesús Díaz, aseguró que una de las principales enseñanzas que dejó Rafael Conde, es mantener la esperanza aún en las adversidades, y su enfermedad fue una adversidad que no permitió que nublara su alegría en el Señor.

“Su alegría fue una de las cosas que lo ayudó a sobrellevar su enfermad, supo llevarla con esperanza, con alegría y eso es una gran enseñanza que nos deja a nosotros, y aunque ya no está físicamente, pues nos sentimos alegres de que Monseñor esté en ese reino de los cielos y que recibe ese premio de nuestro señor Jesucristo”, dijo el Párroco de la Catedral.

JENNILET DÍAZ | elsiglo

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