En medio del panorama económico que atraviesa el país, donde los precios de los productos frescos han experimentado constantes variaciones, los populares «Combitos» de vegetales se han convertido en una alternativa práctica y accesible para las familias del eje Este del estado Aragua.

Y es que esta ingeniosa modalidad de venta, nacida de la necesidad y la creatividad popular, continúa consolidándose como una solución económica para quienes buscan mantener la tradición y la sazón culinaria sin desbalancear el presupuesto.
En mercados, esquinas y aceras concurridas de las áreas comerciales de los municipios que conforma el Este de la región aragüeña, se pueden observar las coloridas bolsitas llenas de tomate, cebolla, cebollín, ají dulce, pimentón, ajo y cilantro, listos para acompañar las preparaciones diarias. Su bajo costo y la comodidad de llevar una mezcla completa de ingredientes han hecho que estos pequeños empaques ganen terreno entre los compradores, en especial entre las amas de casa.
El señor Alfredo Salazar, comerciante con más de tres años ofreciendo esta modalidad de venta, explicó que los combos o bolsitas siguen siendo su producto estrella, pues cada día son más las personas que prefieren comprar en porciones reducidas antes que llevar grandes cantidades a precios elevados.

«Las ventas se han mantenido muy bien Gracias a Dios. Hay días que vendo hasta 20 bolsitas sólo en la mañana y debo preparar más para la tarde. La gente ya me conoce y viene directamente a buscar su bolsita para el almuerzo o la cena», comentó mientras organizaba sus combos en su puestito, ubicado en las inmediaciones de la calle Doctor Carías de La Victoria.
Cada combito, detalló Salazar, contiene la cantidad justa para preparar una comida familiar, dependiendo como economicen, con los ingredientes básicos de la cocina venezolana. «Las bolsitas traen tomate, cebolla, cebollín, ají, pimentón, ajo y cilantro. Todo fresquito y picadito, listo para usar. Cuestan 200 bolívares, un precio que la mayoría puede pagar y que les permite resolver el día sin gastar tanto», explicó.
Esta iniciativa, que surgió de forma espontánea entre pequeños vendedores y productores, ha logrado posicionarse como una práctica que combina economía, practicidad y aprovechamiento de los recursos. Los comerciantes compran los vegetales al por mayor y los dividen en pequeñas porciones, ofreciendo así una opción rentable para ambas partes; pues el vendedor asegura su ganancia y el comprador puede mantener su alimentación balanceada con menos inversión.
Vecinos y transeúntes coinciden en que estos «combitos» no sólo representan un alivio económico, sino también una ayuda significativa en la organización diaria. «Son muy prácticos. Uno compra el combito y ya tiene todo para hacer un guiso o una sopa, sin tener que ir de puesto en puesto. Además, el precio está bastante bien», expresó María González, habitante del sector Las Mercedes.
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Si bien los comerciantes reconocen que hay días en los que las ventas bajan un poco, aseguran que el flujo de compradores se mantiene constante gracias a la fidelidad de los clientes y la calidad de los productos. «A veces los precios de los vegetales suben y la gente se frena, pero igual buscan los combitos porque son más económicos y no se desperdicia nada», añadió Salazar.
Así, entre la sencillez y la necesidad, los «combitos» de vegetales se han convertido en un símbolo de ingenio popular y resiliencia económica. En cada bolsa, más allá de los colores y aromas del mercado, se esconde una muestra de trabajo honesto, creatividad y esperanza, ingredientes esenciales para seguir alimentando no sólo los hogares, sino también el espíritu emprendedor que caracteriza a la región.
DANIEL MELLADO
GM














