En medio de las dinámicas económicas que marcan el día a día de los hogares venezolanos, los habitantes del municipio Santos Michelena continúan priorizando la adquisición de frutas dentro de sus gastos habituales, una realidad que, según comerciantes del ramo en la localidad, se mantiene firme y constante al inicio de este año 2026.

Dueños y encargados de fruterías y puestos de venta en Las Tejerías coinciden en que, pese a las dificultades económicas, la ciudadanía sigue destinando parte de sus ingresos a la compra de frutas, reconociendo su valor nutricional y su importancia dentro de una alimentación balanceada.
Esta práctica cobra aún más relevancia en aquellos núcleos familiares donde no siempre se logra acceder a todos los alimentos necesarios, para cubrir los requerimientos diarios de vitaminas y minerales.
Los comerciantes explican que, para muchas familias, las frutas representan una alternativa accesible, versátil y saludable, que permite complementar la dieta diaria. Ya sea como merienda, bebida refrescante o acompañante de las comidas principales, estos productos naturales siguen ocupando un lugar esencial en la mesa de los tejerieños.
En este contexto, Lilian González, comerciante con más de 30 años de experiencia en el expendio de frutas en la localidad, afirmó que la compra de estos rubros «Está a la orden del día». Destacó que el inicio de 2026, ha sido positivo para el sector con cifras de ventas que calificó como «Magníficas», reflejando el compromiso de la población con una alimentación más consciente.
«Gracias a Dios, la gente no ha dejado de comprar frutas. Este comienzo de año ha sido muy bueno, las ventas han estado bastante altas, mejor de lo que muchos esperábamos», expresó González, al tiempo que resaltó la fidelidad de los clientes que, semana tras semana, acuden a abastecerse de estos productos.
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La comerciante explicó que los habitantes de Las Tejerías son amantes de las frutas y de las múltiples preparaciones que se pueden elaborar con ellas; jugos naturales, mermeladas caseras, dulces tradicionales y aguas refrescantes forman parte de la cultura alimentaria local, lo que impulsa de manera constante la demanda de estos rubros.
«Aquí la fruta no se pierde, todo se aprovecha. La gente compra para hacer jugos, para los niños, para refrescarse durante el día. Es algo que ya está en la costumbre del pueblo», señaló González, destacando que esta tradición se ha mantenido a lo largo de los años, incluso en escenarios económicos complejos.
En cuanto a las preferencias, indicó que si bien todas las frutas tienen salida comercial, algunas se posicionan como las más buscadas por los consumidores. Entre ellas destacan la guayaba y el cambur, no sólo por su costo más accesible, sino también por el arraigo que tienen en el gusto y la memoria gastronómica de la población. A estas se suman otras frutas de alta demanda como la patilla y la piña, muy apreciadas por su frescura y capacidad de aliviar el calor característico de la zona.
Precios estables
Respecto a los precios, González detalló que estos se mantienen relativamente estables, permitiendo que las familias puedan planificar sus compras. Actualmente, el kilogramo de guayaba y parchita se ubica en 400 bolívares, la piña en 270 bolívares, mientras que el cambur se posiciona como una de las opciones más económicas, con un costo aproximado de 150 bolívares por kilogramo.
Los comerciantes aseguran que esta relación entre precio y valor nutricional hace que las frutas continúen siendo una opción viable para los consumidores, quienes buscan rendir su presupuesto sin sacrificar la calidad de su alimentación.
Por otra parte, González manifestó su expectativa de que las ventas continúen en ascenso durante las próximas semanas, especialmente con la llegada de las fiestas carnestolendas. Explicó que durante esta temporada muchas familias salen de paseo a balnearios, playas o asisten a desfiles y actividades recreativas, llevando consigo frutas para refrescarse, compartir o simplemente merendar durante el día.
«En carnavales siempre se vende más, porque la gente compra patilla, piña, cambur, frutas para llevar en el paseo. Eso nos ayuda bastante y mueve mucho el comercio», comentó.
En general, el sector frutícola en Santos Michelena se mantiene activo, impulsado por una población que, a pesar de los desafíos, continúa apostando por hábitos alimenticios más saludables.
De esta manera, la compra de frutas se fortalece como una prioridad en los hogares del municipio, reafirmando su papel fundamental dentro de la economía local y en la vida cotidiana de los habitantes de Las Tejerías, quienes siguen encontrando en estos productos una alternativa accesible, natural y esencial para su día a día.
DANIEL MELLADO | elsiglo













