Salvini rechazó prohibición de vehículos de motor de combustión

El ministro de Transportes y vicepresidente de Italia, Matteo Salvini, afirmó este lunes que la prohibición de la venta de vehículos con motor de combustión, como propone la Comisión Europea, supone dar «un regalo a China», por lo que pidió «más implicación» para proteger «puestos de trabajo».

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Matteo Salvini. FOTO CORTESÍA

«Ha sido una reunión importante con 8 gobiernos europeos para decir no a la prohibición de los coches de gasolina y diésel: vender solo eléctricos significa dar un regalo a China, ser despedidos en Italia, ser despedidos en Europa y no ayudar al medioambiente», afirmó el ministro en una declaración tras reunirse en Estrasburgo con homólogos europeos.

A esa cumbre acudieron los ministros de Italia, Alemania, Polonia y República Checa, y también intervinieron por videoconferencia los representantes de Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Portugal, indicaron fuentes del ministerio italiano.

En su intervención, Salvini afirmó que los ministros no deberían «someterse» a las decisiones de los comisarios europeos y consideró que la Unión Europea actuaba de manera «esquizofrénica» al acelerar la transición al vehículo eléctrico, por un lado, y por el otro rechazar «la energía nuclear como fuente de energía verde».

«El Gobierno italiano se opone firmemente al reglamento Euro 7. Añado también la posición contraria al dosier CO2 para vehículos ligeros y pesados, a menos que se incluyan a los biocarburantes y los e-fuel sintéticos», indicó Salvini.

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La oposición sobre la prohibición de los vehículos con motor de combustión es una postura más amplia

Italia, la tercera economía de la Unión Europea, lidera junto con Alemania, la primera, la oposición a la prohibición, propuesta por la Comisión Europea, de comercializar vehículos con motores de combustión a partir de 2035.

La postura de Salvini coincide con la de su homólogo alemán, Volker Wissing, quien exige una norma de exención para los motores de combustión que funcionan con combustibles sintéticos, los llamados electrocarburantes.

Por su parte, el ministro de la República Checa, Martin Kupka, pidió más tiempo para no afectar negativamente al sector de automoción europeo y defendió en declaraciones a la prensa local que la norma puede ser «un obstáculo para la reducción de emisiones», ya que la gente evitará comprar coches nuevos y mantendrá en uso los actuales, menos ecológicos, durante más tiempo.

La llamada Euro 7 es una norma presentada por Bruselas para combatir la contaminación: el objetivo es obtener una reducción drástica de todas las emisiones nocivas a la atmósfera y aumentar la presencia de vehículos limpios.

Se prevé su entrada en vigor para automóviles a partir del 1 de julio de 2025.

Con nuevos límites máximos para las emisiones de CO2, la Euro 7 se concibió como el último estándar para vehículos que se aplicaría en los últimos diez años del motor de combustión, por lo que posponer su introducción podría retrasar también hasta más allá de 2035 la prohibición de los coches térmicos.

EFE