Sector cultural belga "desafía" normas para protestar por su situación

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Como uno de los primeros afectados por las restricciones por la pandemia, el sector cultural belga llevará a cabo este sábado una acción simbólica para denunciar que la cuestión cultural "sigue estando muy ausente de las preocupaciones políticas".


Tras dos acciones realizadas anteriormente para llamar la atención sobre la "parálisis del sector cultural", la iniciativa "Still Standing for Culture" ("Todavía defendiendo la cultura") ya ha anunciado para esta tercera acción más de 200 iniciativas, en unas 50 ciudades de todo el país, según recoge el diario belga Le Soir.

En este sentido, la asociación "On fait culture" ("Hacemos cultura"), que reúne a espacios culturales, colectivos y federaciones del sector en toda Bélgica, ha hecho un llamamiento ciudadano para organizar acciones que desafíen las normas vigentes y que se aprovechen de las ambigüedades de las medidas que paralizan su actividad.

Lo harán de originales y muy diversas formas: "Haremos cultura en el campo, en la ciudad, en el tráfico, en el transporte público, en las colas, lugares de consumo, museos o lugares de culto", explica "Still Standing for Culture" en un comunicado publicado en su página web.

Asimismo, también aprovecharán "las ondas (de la radio), las aceras, los escaparates, las paredes o las fachadas" así como las calles o los balcones, añaden, para llevar a cabo estas acciones con el fin de atraer la atención de la ciudadanía y concienciar sobre la precariedad del sector por la covid-19.

El colectivo llama a hacer "acciones espontáneas programadas, colectivas o individuales" en cualquier rincón del país, que pongan en valor la "diversidad de prácticas" del ámbito cultural belga.

"Tocar en un balcón, proyectar en una iglesia, exponer en un escaparate, actuar delante de una tienda o en el vestíbulo de una estación", se encuentran también entre las propuestas del colectivo, así como transformar un cine en un museo o un teatro en una librería.

Consideran, en esta línea, que esta acción es una oportunidad para organizar las "ventas" de películas que nunca se estrenaron, los numerosos festivales cancelados, los poemas que nunca fueron leídos o los decorados apilados en los sótanos de los teatros, según señala en la nota.

A través de esta suerte de protesta simbólica, también se rendirá homenaje al guitarrista Quentin Guardín, según recoge Le Soir, cuyo concierto en una iglesia, en el que se respetaba el aforo de 15 personas estipulado para el culto, fue interrumpido por la policía esta semana.

Además de denunciar la situación del sector cultural, la organización pretende mostrar su solidaridad "con todas las personas y todos los sectores afectados por la epidemia o su gestión".

Así, defienden una gestión de la pandemia con un enfoque "que tenga en cuenta los riesgos sociales, psicosociales y económicos, los derechos y las libertades", explica el colectivo, "recordando que son los más débiles los que más van a sufrir la crisis".

El sector cultural belga registró unas pérdidas de 319 millones de euros en 2020 como consecuencia de las restricciones por la pandemia, con una caída del 77 % en el número de eventos y del 87 % en los ingresos, según datos de la sociedad belga de autores, compositores y editores Sabam.

 

EFE

 

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