elsiglo dice adiós a Rafael Salguero

Hasta el último momento mantuvo intacta su alma azul, azul siglo, lo que ya no tiene explicación en este plano terrenal. Así despedimos a Rafael Salguero en este tránsito hacia lo inmortal, donde lo imaginamos envuelto en una nube de noticias que le harán eternamente feliz.

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Con su cámara, en medio de las noticias, en busca de la mejor toma

Fue un ejemplo en todo sentido, humano y profesional. Durante 27 años hizo lo que pocos lograron, evolucionó y dejó una huella; recorrió numerosos cargos, impulsado por su hambre de cosas nuevas, y empujado por una increíble pasión por la información.

Comenzó como funcionario de seguridad y llegó a comandar esta vital área del periódico, donde se impuso su aguda observación, la suspicacia que había desarrollado en su época militar, y el respeto que siempre sintió hacia las normas.

Pero algo movió sus cimientos, y eso fue “las noticias”. Para eso tenía un don especial, casi obsesivo, de hacer seguimiento a los acontecimientos y “dar el tubazo”. Fue así como finalmente llegó al “tercer piso” de elsiglo, donde se hace el períodico, y fungió como “asistente de redacción”.

Su espíritu dinámico se adaptó como un guante de seda al mundo de las noticias, y fue cuestión de tiempo para que diera “el salto a la calle”. Y lo hizo con una cámara en la mano, en la búsqueda de los sucesos, como un sabueso de la fuente policial, usando su dominio de “la señal radial” para pescar los limas 37.

Sin conocimiento previo, se hizo reportero gráfico, convirtiéndose en un ejemplo de superación, sin olvidar la realización de memos, pedir material al almacén o llevar un control estricto del movimiento de los periodistas en las unidades, todo era simultáneo: ser lo que soñaba sin olvidar sus obligaciones.

Y en estos tiempos en los cuales la gente solo tiene aspiraciones virtuales, el ejemplo de Salguero constituye una lección de vida: vivir dejándose llevar por el anhelo de lo nuevo, dejarse encantar por la pasión de informar y explorar lo novedoso sin importar la edad.

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EL INOLVIDABLE MERCURIO 6

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Su última pauta, inmortalizada de forma casual momentos antes de salir a cubrir las inundaciones de El Limón

A través del sistema de comunicaciones del grupo de Rescate del estado Aragua, Rafael Salguero era conocido por intermedio de la clave “Mercurio 6” y este redactor se constituyó en uno de sus profesores en el área de la fotografía de sucesos.

A Salguero le apasionaba un mundo cubrir la fuente de sucesos y se emocionaba cuando se enteraba de cualquier hecho registrado en nuestro estado Aragua y quería siempre estar en primera fila para registrar ese momento noticioso.

En sus inicios, Rafael Salguero “se estrellaba” cuando realizaba una gráfica; las tomas quedaban desenfocadas u oscuras. Tampoco tenía conocimiento del mundo de la computación, necesario para manejar las gráficas digitales.

Rafael Lozada y Faustino Pérez, dos baluartes de la fotografía en elsiglo, fueron sus profesores en el área técnica, especialmente dominar las herramientas digitales.  Pero le faltaba dominar la técnica de la fotografía informativa, y yo asumí esa responsabilidad de ser su tutor. Muchos fueron los regaños y una vez le expresé cuando nos trasladamos a cubrir un accidente de un convoy en la avenida Los Aviadores: “Hay un dicho que dice: loro viejo no aprende a leer y ese eres tú Salguero ¡Ponte pilas viejo¡”. Ese día lloró y me respondió: “Jefe, me apasiona la fotografía, quiero aprender. ¿Será que usted me enseña?

“Todos nacimos para aprender y te voy a enseñar, pero necesito que le pongas cariño a lo que te diga. Recuerda Salguero, siempre tienes la luz a tu favor o en contra, puedes jugar con los planos y la profundidad de campo”, le respondí como primera lección.

“También te pido que observes fotografías de los grandes profesionales y si tienes alguna duda pregunte. Recuerda que el fotógrafo es el amigo incondicional del periodista. Es un binomio. Ten presente eso y serás un gran profesional de la fotografía”.

Cuando realizaba una buena toma, yo le felicitaba, y se contentaba como un niño. Tuvo esa ilusión de ser fotógrafo y lo logró a plenitud. En sus últimas pautas, en las inundaciones recientes de El Limón, tomó no menos de 150 fotos por día y sus gráficas engalanaron nuestras ediciones impresas y las redes sociales de elsiglo.

Pero sobre todas las cosas, Salguero era un gran amigo y muchas veces me tendió su mano amiga y solidaria. Su carácter era tan recio como anecdótico, especialmente cuando se molestaba si la cámara fallaba o si no podía controlar una de sus funciones.

“Salguero te va a dar un infarto. Toma las cosas con tranquilidad, después veremos qué pasa”, le expresaba. Y para alegrarle el momento le decía: “Salguerito, vamos a la calle, que tenemos un lima 37”. De inmediato, sus ojos se iluminaban y su cuerpo transmitía la urgencia de la noticia.

Ese era “Mercurio 6”: gran amigo y trabajador incansable, cuya presencia será constante en cada detalle de la oficina, o en cada rincón del edificio azul, donde vivió siempre, hasta el último momento, como un gran protagonista de las noticias y de la historia de elsiglo.

 

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo

 

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