Activistas inauguraron exposición sobre “torturas, asesinatos y presos políticos” en Venezuela

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Un grupo de activistas por los derechos humanos junto al partido opositor Voluntad Popular (VP) inauguraron hoy una exposición que muestra casos de los considerados presos políticos, las supuestas torturas que han recibido algunos de ellos y otros venezolanos que murieron “víctimas de la dictadura”.

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“Lo que la gente interpreta de ti lo hace a través de sus propios filtros, por lo que en parte no me pertenece”, explica en una entrevista a Efe la artista, cuyas letras cuentan cómo “las críticas resbalan sobre el plumaje” y animan a “atreverse a vivir”.

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La imagen del espejo, vertebradora del disco, también sirve para ilustrar la variedad de sus 15 canciones, que van desde el pop-rock al “zouk” con sonoridades africanas pasando por los ritmos latinos.

Es por eso, asegura, que se siente cómoda con el eclecticismo tanto a la hora de componer como de escuchar música. “No tengo ganas de encerrarme en una caja. Cultivar un solo estilo me parecería una triste dictadura”, relata Zaz, de 38 años.

Otro reto que se propuso Isabelle Geoffroy (su nombre real) fue cantar en español en el single “Qué vendrá”, donde desarrolla la metáfora de la vida como un camino de incesante aprendizaje en el que no vale la pena arrepentirse.

Dice que es incapaz de hablarlo con fluidez, pero su madre, profesora de español, le contó que, en uno de los veranos que pasó en la ciudad catalana de Tortosa cuando era niña, habló una vez en sueños en la lengua de Cervantes.

La nueva diva de la música francesa irradia la espontaneidad de cuando iba de pueblo en pueblo con el grupo Izar-Adatz, pero tras saltar a la fama en 2010, lleva más 4 de millones de discos vendidos y es una de las voces más aclamadas de la escena internacional.

Su timbre particular, que la crítica ha comparado con Édith Piaf o Ella Fitzgerald y que la ha llevado a trabajar con artistas de la talla de Quincy Jones y Charles Aznavour, le ha permitido combinar la música con su otra gran pasión: viajar.

“Hay una cosa muy especial en cantar en lugares donde la mayoría del público no habla francés, ya que las canciones viajan más allá del intelecto y se transmiten directamente al corazón”, expresa Zaz.

En plena producción del disco, la cantante también hizo las maletas a Laponia, donde “el contraste entre el frío y la calidez de la luz” le inspiraron para componer “Laponie”, en que recita su experiencia acompañada tan solo por su piano.

Canciones como esta u “On s’en remet jamais” demuestran que la embajadora moderna de la “chanson française” se siente cómoda para expresar su yo más íntimo, aunque a veces contraste con su alegre apariencia.

“Si huyes de la tristeza, acaba teniendo más poder sobre ti. Con el tiempo he aprendido a aceptarla sin cultivarla”, comparte.

“Demain c’est toi”, la balada que abre el álbum, expresa otro de sus leitmotivs, el interés por la educación. Zaz, que sufre de dislexia, se sintió “penalizada” en el aula.

“No podía aprender si no entendía por qué estaba aprendiendo”, cuenta.

Ahora aprovecha su notoriedad para desarrollar Zazimut, una red de un centenar de ONGs en todo el mundo que trabajan en múltiples proyectos como fomentar la creatividad en las escuelas o apoyando a personas sin techo o con problemas de adicción.

Aunque sus letras no contienen mensaje político, Zaz está convencida de la capacidad transformadora de la música. “Es una energía que transmite amor, libertad y conciencia para cambiar el mundo, pero luego depende de cada uno abrirse a ella”, expone.

Un año sin pisar los escenarios le ha servido no solo para engendrar “Effet miroir”, sino también para implicarse en su producción. “Es la primera vez que me he atrevido a trabajar los sonidos hasta conseguir la textura que buscaba”, dice satisfecha.

Aun así, la cantante, que en “Toute ma vie” confiesa “vivir a 200 por hora”, no oculta su impaciencia para volver a la carga con una gira que empezará en febrero en la ciudad rusa de San Petersburgo – “¡menuda idea!”, ríe- y que el 20 de abril la llevará al WiZink Center de Madrid.

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