Aunque el oficio de reparar calzados ya no vive sus años dorados, en Las Tejerías, municipio Santos Michelena del estado Aragua, los talleres de arreglo de zapatos continúan activos, atendiendo a una clientela que, aunque ha disminuido, sigue recurriendo a estos servicios para extender la vida útil de su calzado.

Y es que, como dicen por ahí, «Zapato roto no siempre se bota», y en tiempos donde cada gasto cuenta, más de uno prefiere una buena pegada o una costura firme antes que invertir en un par nuevo. Sin embargo, encargados de estos establecimientos coinciden en que la demanda no es la misma de hace algunos meses.
MENOS CLIENTES, PERO EL OFICIO SE MANTIENE

De acuerdo con trabajadores del sector, durante el primer trimestre del año la afluencia de clientes fue considerable, lo que permitió mantener un ritmo constante de trabajo. No obstante, en la actualidad el panorama ha cambiado y la cantidad de solicitudes ha mermado de forma progresiva, dejando jornadas más tranquilas en estos pequeños locales.
Alejandro Rengel, quien labora en uno de estos sitios, explicó que aunque este tipo de servicio sigue representando una alternativa económica para muchas familias, actualmente no cuenta con la misma demanda que a inicios de año.
«Sí ha bajado un poco. A principio de año se veía más movimiento, más gente trayendo sus zapatos, pero ahorita ha estado más tranquilo», comentó.
A pesar de esta disminución, quienes ejercen este oficio aseguran que siempre hay clientes que llegan con algún calzado «en apuros», buscando una solución rápida que les permita seguir utilizándolo por más tiempo.
ARREGLOS SENCILLOS, LOS MÁS BUSCADOS
Rengel detalló que entre los servicios más solicitados destacan la pegada y la costura de zapatos, sandalias y otros tipos de calzado, opciones que resultan más accesibles para el bolsillo de los usuarios. Estos trabajos, además de ser más económicos, suelen resolverse en menor tiempo, lo que también influye en la preferencia de los clientes.

«Las personas siempre vienen a que se les peguen o cosan los zapatos, pero cuando ya es cambio de suela lo piensan más. Todo depende de cuánto les costó el calzado. Si es caro, hacen la inversión, pero si es económico prefieren comprar otro», explicó.
En este sentido, los servicios de mayor costo, como el reemplazo completo de la suela, han quedado en segundo plano, siendo solicitados principalmente para calzados de mayor calidad o valor.
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¿REPARAR O COMPRAR? LA DECISIÓN DEL BOLSILLO
La elección entre arreglar o adquirir un par nuevo no sólo responde a la urgencia, sino también a la relación entre costo y beneficio. Para muchos usuarios, reparar sigue siendo una opción viable cuando se trata de calzados de buena calidad, mientras que en otros casos optan por reemplazarlos.
«Si son unos zapatos buenos, vale la pena arreglarlos, pero si son sencillos, a veces sale mejor comprar otros», expresó un habitante de la localidad mientras esperaba la entrega de su calzado.
Esta realidad ha ido moldeando el comportamiento de consumo en la comunidad, donde lo práctico y lo económico marcan la pauta al momento de tomar decisiones.
DANIEL MELLADO | elsiglo
