En el marco del Aniversario 55º de la UPEL Maracay, se realizó el Segundo Encuentro de Cantautores del estado Aragua en homenaje al cultor y cantante Francisco Pacheco. La actividad reunió a compositores, músicos y académicos en el Conservatorio de Música del estado Aragua, con el propósito de reivindicar la identidad cultural venezolana desde la formación docente.

El evento trascendió la mera ejecución artística para posicionarse como un pilar estratégico de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. En un periodo de transformaciones sociales profundas, este cónclave cultural se erigió como un testimonio de la voluntad académica por salvaguardar el patrimonio inmaterial del país. La jornada coincidió además con la celebración del Día del Compositor, lo que otorgó un significado especial a las presentaciones.
Para el profesor Eladio Gideón, decano de la UPEL Maracay, la labor de la casa de estudios se conceptualiza como una simbiosis entre la docencia, la investigación y la extensión. «La música y la cultura no son elementos accesorios, sino ejes transversales en la formación del profesional docente», explicó el directivo. Gideón articuló un discurso donde la universidad, en su rol de casa abierta, proyecta una señal de solidez ética frente a las adversidades.
Resiliencia institucional
El decano destacó que la institución persiste en la búsqueda de la excelencia académica y la formación de profesionales de alta calidad. Esta firmeza intelectual contrasta, según sus palabras, con la imperativa necesidad de restauración de la infraestructura física y la recuperación del capital humano. «Mantener las puertas abiertas no es solo un acto de permanencia, sino una declaración de soberanía educativa», afirmó Gideón.
La subdirectora de Extensión de la UPEL, doctora Lubizay Hernández, explicó que la coordinación sinérgica entre el programa de atención al jubilado y egresado y el programa sociocultural permitió rendir un homenaje sistemático. «Reconocemos a los cantautores mediante un análisis de su trayectoria, aportes culturales, dedicación y profesionalismo», señaló la académica. Hernández destacó que esta evaluación institucional confirma que los artistas presentes han dejado una huella imborrable.
La voz del homenajeado
Francisco Pacheco, oriundo del pueblo de Cata, reivindicó su origen como la matriz de su universo sonoro durante su intervención. El cantante se presentó como un portador vivo de tradiciones elevadas a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, como los Diablos Danzantes de Venezuela y la devoción a San Juan Bautista. «Este premio pertenece a la colectividad de maestros y cultores que nutrieron mi vocación», expresó Pacheco con emoción.



El artista sostuvo que estas figuras no son meros recuerdos del pasado, sino los «referentes necesarios para poder seguir transitando» el camino de la música nacional. De esta manera, el reconocimiento se transforma en combustible para la continuidad de la tradición, asegurando que la herencia recibida se proyecte hacia las nuevas generaciones. Pacheco no se presentó como un receptor pasivo de honores, sino como un eslabón consciente de una cadena histórica.
Convergencia artística
La directora del Conservatorio de Música del Estado Aragua, Graidilenis Zupanqui Arteaga, conceptualizó la apertura institucional como un eje de integración regional. Bajo su dirección, el Conservatorio se proyecta como un santuario para la diversidad creativa, acogiendo a compositores y músicos de Miranda, Carabobo, Guárico, Apure y el oriente venezolano.
La música, personificada en Francisco Pacheco y respaldada por la UPEL, emerge como el motor de esperanza y la herramienta de reconstrucción social para la Venezuela del siglo XXI. La universidad, más que una estructura de concreto, se reafirma como el guardián del alma nacional.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
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