El reciente anuncio de un plan para la paz en la Franja de Gaza ha resonado a nivel internacional, generando un amplio debate sobre su viabilidad y su impacto real en el conflicto.

Ante esta noticia, el equipo reporteril del diario elsiglo salió a consultar la opinión de los habitantes del municipio Santiago Mariño, quienes expresaron sus puntos de vista entre la esperanza y el escepticismo.
Isabela Quintana, una de las residentes, manifestó una posición incondicional a favor de cualquier iniciativa que promueva la tranquilidad. «Estamos de acuerdo con la paz, pienso que la vida es sagrada, la vida hay que respetarla», afirmó
Una voz más crítica provino de Julio Pérez, artesano y ecologista, quien expresó una profunda desconfianza hacia la procedencia del anuncio de paz y la necesidad de priorizar la ayuda humanitaria.


«Yo no creo nada de lo que diga Estados Unidos. No tenemos que esperar una decisión de EEUU, mientras que allá están muriendo niños», sentenció Pérez.
El artesano también señaló la indiferencia que percibe en ciertos sectores ante el conflicto, lamentando que muchos evangélicos dicen que Israel es el pueblo elegido y pareciera que están contentos porque están matando gente.
Pérez cuestionó la efectividad de los acuerdos previos y la situación de extrema vulnerabilidad de la población: «Esos acuerdos de paz no se cumplen, no dejan que entre la ayuda y cómo se puede vivir en paz si estás muerto de hambre».
Concluyó con un deseo esperanzador, a pesar de su escepticismo: «No estoy alegre, porque no les creo, pero si realmente se da, bueno estaría contentísimo y esperamos que llegue ese día para que no muera más gente inocente».
El escepticismo fue compartido por Jesús Guédez, docente y agricultor, quien ve en el plan anunciado un alto temporal con «intereses ocultos».
Para Guédez, la idea de una paz definitiva en este contexto resulta inverosímil. «Creer en una posible paz es falso», declaró.
«Mientras ellos estaban decretando la paz, por otro lado estaban bombardeando, entonces de qué paz hablan», añadió el hombre.
El docente considera que el acuerdo podría ser una estrategia militar. «Esto para mí es una tregua para ir descansando y preparando la artillería», opinó.
No obstante, al igual que los demás turmereños, manifestó el deseo de que se respete la vida. «Si se respetara la vida de cada niño, de los ancianos y se lograra mantener sería un éxito», admitió.
Guédez concluyó con el anhelo de que esta noticia realmente se materialice: «Sería satisfactorio saber que en la Franja de Gaza se estaría logrando el respetar la vida después de tanto tiempo de guerra».
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
CJL