La Bahía de Cata recibió una hermosa visita la mañana del domingo pasado. Los espectadores se quedaron atónitos al ver en las cristalinas aguas de esta playa la silueta de una mantarraya.

Estas imágenes fueron captadas por Ane Manchobas, miembro de la fundación Arrecifes de Venezuela, quien pudo observar desde un edificio lo que le habría gustado ver con su traje de buzo en las profundidades.
Bryan Rujano, coordinador de Divulgación Científica de Arrecifes de Venezuela, explicó que esta especie no representa peligro para el ser humano.
«Es un mito que todas las mantarrayas representen una amenaza, son animales dóciles y en absoluto no son agresivos», explicó el coordinador de Divulgación Científica.
Asimismo, comentó que aunque es poco preciso asegurar qué especie de mantarraya es la que aparece en las imágenes, explicó que las más grandes, como la Manta Gigante (M. birostris) y la Manta Doblada (M. thurstoni), carecen por completo de aguijón.
Por otra parte, algunas especies más pequeñas, como la Manta de Espina (M. mobular) y la Manta Cornuda (M. hypostoma), poseen un aguijón venenoso en la base de la cola. «Sin embargo, este es un mecanismo de defensa pasiva contra depredadores naturales como los tiburones y es extremadamente raro que lo usen contra humanos, sólo si son capturadas y se sienten directamente amenazadas; su naturaleza es huir, no atacar», precisó Rujano.
Asimismo, explicó que el género Mobula, comúnmente conocido como mantarrayas o «diablos de mar», agrupa a algunos de los peces «más grandes y carismáticos del océano».
«Pertenecientes a la misma familia que los tiburones (elasmobranquios), se caracterizan por sus enormes aletas pectorales en forma de alas, sus cabezas con dos aletas cefálicas que les ayudan a alimentarse, y su cola larga y delgada», explicó.
Estas especies se alimentan de minúsculos organismos como zooplancton y pequeños crustáceos. Para capturarlos puede nadar con la boca abierta (alimentación directa) o realizar espectaculares saltos fuera del agua, posiblemente para concentrar su alimento o comunicarse.
Asimismo, detalló que se trata de animales pelágicos que «realizan largas migraciones siguiendo las corrientes ricas en nutrientes y las agregaciones de plancton».
Una característica muy peculiar es que poseen uno de los cerebros más grandes de todos los peces, mostrando comportamientos complejos como curiosidad, juego y capacidad de reconocerse en espejos.
Es importante que la población entienda que no debe atentar contra este animal, ya que tiene una de las tasas reproductivas más bajas de todos los peces. «Sólo tienen una cría (raramente dos) tras una gestación que puede durar más de un año, lo que las hace extremadamente vulnerables a la sobrepesca».
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
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