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La tercera edad en movimiento

En los espacios públicos de Cagua, municipio Sucre, una historia de vitalidad y perseverancia cobra vida. A sus 66 años, José Pérez se ha convertido en un testimonio viviente de que la actividad física es la clave para una vejez digna y saludable.

No hay límites para empezar a moverse en función de la salud


Con una rutina diaria de ejercicios en los parques biosaludables, este hombre demuestra que el movimiento no sólo previene dolencias, sino que también ofrece un estilo de vida pleno y activo.


Para José, la creación de estos espacios es un acierto de la gestión local. «Una de las cosas que ha hecho el alcalde maravillosamente ha sido este parque, especialmente para las personas de la tercera edad», comentó.


Estos parques, diseñados con equipos para todas las edades, han facilitado que personas como él adopten el ejercicio como parte fundamental de su rutina diaria.


El mensaje de José es claro y directo: «Es importantísimo que las personas se tomen un tiempo para su salud». A diferencia de los jóvenes que buscan el ejercicio por otras razones, él enfatiza que en la tercera edad el propósito es mantenerse activo.


«Los jóvenes harán ejercicio para otras cosas, pero las personas de la tercera edad lo hacemos principalmente por salud, para mantenernos activos», explicó.


José Pérez ha cultivado el hábito del ejercicio a lo largo del tiempo. «Tengo 66 años y he pasado año tras año ejercitándome», confesó. Sin embargo, no idealiza el proceso.


Reconoce que la disciplina no siempre es fácil: «Hay momentos en los que me gana la flojera, pero siempre vuelvo». Esta honestidad lo convierte en una figura inspiradora, mostrando que la constancia, más que la perfección, es la clave para el bienestar a largo plazo.

José Pérez


Su testimonio no es sólo para su generación. José envía un mensaje contundente a las nuevas generaciones. «Mi mensaje para los jóvenes es que se mantengan activos, que dejen de pensar en tantas tonterías y que hagan su deporte».


Para él, el ejercicio va más allá de lo físico; es una herramienta para el bienestar mental. «Esto los pone a pensar, a meditar y los centra», aseguró.


Pero su llamado a la acción se extiende también a sus pares. «Y a las personas de la tercera edad también les digo que se activen», instó.


José no promueve rutinas exhaustivas, sino la constancia. «Yo hago mi rutina de 45 minutos y ya, me parece suficiente», dijo, demostrando que con poco tiempo se pueden obtener grandes beneficios.

CHIQUINQUIRÁ RIVERO