Doce días de angustia, oscuridad y un silencio sepulcral terminaron en un auténtico milagro. La noche del pasado domingo, los cuerpos de rescate lograron extraer con vida a una mujer y a sus tres hijos menores de edad -entre ellos una bebé-, quienes permanecían atrapados bajo las placas de concreto de lo que fue la torre residencial OPP 26, en el sector Caribe de la parroquia Caraballeda.

El rescate se convirtió de inmediato en un faro de esperanza para el estado La Guaira, una región que fue declarada formalmente como zona de desastre tras los devastadores terremotos que azotaron al país el pasado 24 de junio.
A través de videos que se viralizaron rápidamente en las redes sociales, se pudo constatar la extrema complejidad de las labores. En las imágenes se observa a un grupo de rescatistas voluntarios maniobrando con precisión quirúrgica para extraer a los niños, quienes se encontraban parcialmente aprisionados por las pesadas estructuras colapsadas.
El drama humano quedó registrado en el audio de las filmaciones, donde se escucha el momento exacto en que los rescatistas intentaban mantener consciente y calmado a uno de los pequeños: «Papito, escúchame, yo sé que te sientes presionado, no te muevas, si te quedas dormido ahí, mejor. Nosotros te vamos a sacar de ahí», le suplicaba uno de los operarios en medio de la tensión.
Tras lograr la liberación del grupo familiar, los cuatro sobrevivientes fueron trasladados de emergencia a un centro asistencial cercano. Según reportes preliminares obtenidos en plataformas digitales, la condición de salud de la madre y los menores es delicada, por lo que se mantienen bajo estricta observación médica debido a la deshidratación extrema y al síndrome de aplastamiento.
La tragedia que mantiene en vilo a La Guaira comenzó la tarde del 24 de junio, cuando Venezuela sufrió el embate de dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, los cuales ocurrieron de forma consecutiva con una diferencia de apenas 39 segundos.
Los especialistas han catalogado este fenómeno como un ‘doblete sísmico’, un evento sumamente atípico y de un poder destructor descomunal. De hecho, los sismos ya fueron registrados de manera oficial como los más potentes en golpear el territorio venezolano en los últimos 126 años.
Caracas
