Con la llegada de los días santos, las pescaderías y puestos ambulantes de la población de Mariara, estado Carabobo, comienzan a registrar un movimiento que, aunque pausado, promete intensificarse con el pasar de las horas.

Para los habitantes que buscan mantener la tradición de evitar las carnes rojas, el recorrido por los comercios se ha vuelto una tarea obligatoria para cazar los mejores precios en un mercado que ofrece opciones para diversos bolsillos.
En un recorrido realizado por el equipo de elsiglo, se pudo constatar que los comerciantes mantienen altas expectativas para el Miércoles y Jueves Santo, días que históricamente representan el pico máximo de ventas. Daniel González, uno de los vendedores consultados, señaló que el flujo de clientes está aumentando de forma progresiva. Según González, actualmente se pueden conseguir piezas como la curvina entre los 1.600 y 2.300, mientras que el rayado se ubica en los 2.300.
Al ser consultado sobre el ánimo de los compradores, el comerciante se mostró optimista, pero cauteloso. «Las ventas están ahí… vamos a ver mañana que se mueven más que Miércoles y Jueves Santo», explicó González.
El vendedor adelantó que el pescado salado, uno de los productos más buscados en esta temporada, llegará a su puesto en las próximas horas para satisfacer la demanda de su exigente clientela

Para González, la clave del éxito en estos días reside en la paciencia del vendedor y la capacidad del consumidor para reaccionar a la oferta: «Pana, hay que esperar que la gente salga, se adapte al ambiente», añadió.
Por otro lado, en las adyacencias de la calle Piar, adyacente a la carrera nacional, la dinámica comercial muestra una variedad de precios y productos más amplia.
César Saavedra, quien atiende uno de los puestos que compiten en el casco central de Mariara, detalló una lista de precios que incluye el pescado rayado a 3.800, el atún en 5.500 y el pescado seco en 4.900. A pesar de la competencia cercana, Saavedra aseguró que el movimiento ha sido positivo desde el inicio de la semana.
«Sí, se ha movido. Nosotros trabajamos desde las 8:00 am hasta la 1:00 o 1:30 pm todos los días», comentó Saavedra.
Destacó que, a pesar de existir otros puntos de venta cercanos, la afluencia de personas ha sido constante.
La percepción general entre los vendedores es que los precios actuales son «accesibles» dentro del contexto económico, permitiendo que la población pueda cumplir con la dieta religiosa sin sacrificar totalmente su presupuesto.
A medida que avanza la Semana Mayor, el ambiente en las pescaderías se torna más vibrante. Los comerciantes coinciden en que el éxito de la temporada dependerá de los próximos dos días, cuando se espera que el grueso de la población acuda a los mercados para adquirir los insumos necesarios para los platos típicos de estas fechas. Por ahora, el sector se mantiene al pie del cañón, esperando que la fe y la tradición sigan impulsando el dinamismo comercial en la región.
LINO HIDALGO| elsiglo
