Los comerciantes de Villa de Cura, municipio Zamora, ya no tienen una rutina fija en sus jornadas laborales, ya que esta dependerá de los imprecisos cortes de electricidad, que puedan registrarse durante el día y duran entre cuatro a ocho horas, dependiendo de la zona.

En el centro de la ciudad tricentenaria de Aragua, los vendedores y dueños de negocios se las ingenian para poder trabajar, y se mostraron cansados de esta situación que entorpece sus ventas y golpea el mermado ingreso familiar.
Al respecto, Josthyn Pereira, encargado de una tienda de verduras, precisó que la electricidad la quitan cinco a seis horas. «La última vez que se nos fue la electricidad que fue hace como dos días, pasamos desde las 11:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde. Eso afecta en cuanto al negocio porque aquí tenemos alimentos refrigerados», comentó.

Pereira aseguró que en el local donde trabaja no han reportado pérdidas en cuanto a neveras o inmuebles electrónicos: «contamos con cava cuarto y el aire se mantiene frió, y cuando se va la electricidad se mantiene en el ambiente», afirmó.
Pero en lo personal el vendedor sufre las consecuencias también después de su jornada laboral, llegando en reiteradas veces a su hogar sin poder gozar del servicio eléctrico. «No hay electricidad entonces nos cortan el servicio del agua potable. A veces nos la quitan en la noche, para dormir es un poco tedioso», dijo.
Uno se adapta
Para Sandra Carrillo, encargada de una pescadería, la situación es muy compleja, no obstante se han adaptado a las circunstancias de manera exitosa. «Cuando se va por varias horas consecutivas y constantes si afecta, porque nosotros tenemos la cava cuarto, que aguanta hasta cierto tiempo», agregó.

Comentó que entre el viernes y sábado pasado la energía eléctrica en el centro de Villa de Cura la cortaron por ocho horas continuas. «Nos afectó porque el pescado empezó a descongelarse, aparte del calor y las altas temperaturas», manifestó.
Carrillo aseguró que la pérdida de mercancía ha sido mínima, acotando además que ninguna nevera o su cava se han visto afectadas.
«Afortunadamente hemos podido resolver salvando la mercancía y resguardar lo que son los pelcos, hemos tratado de solucionar», enfatizó.
En lo personal Carrillo no soporta el calor, pero considera que son circunstancias que puede controlar. «Uno se adapta», confesó.
Está difícil el tema
Por último, Víctor Castillo, conocido popularmente como «Castillito», recientemente tuvo que usar un local que tenía como depósito, ya que no le permiten estar vendiendo en la calle, y desde entonces ha tenido que soportar el calor y los daños que le ha causado los repentinos cortes eléctricos.


«La luz de momento se va. Nos afecta un poco la mercancía y está difícil el tema», dijo.
Agregó que en su local tiene constantes fallas de energía eléctrica debido a una avería uno de los cables de alta tensión de la calle. «Unas de las líneas se cayeron cerca de la plaza y quedó con problemas en una fase», dijo.
Castillo comentó que hay dos cortes diarios de hasta cuatro horas diarias, una situación que a su juicio se está agravando con el pasar de los días.
«Cuando estoy en la casa la quitan desde las 7:00 de la noche y puede pasar las 12:00 y aun no ha llegado. Tenemos que acostarnos sin energía eléctrica en nuestras casas», concluyó.
LINO HIDALGO | elsiglo
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