Una realidad sumamente compleja enfrentan los expendedores de alimentos básicos en el Mercado Libre de Maracay, en el municipio Girardot.

Durante un recorrido realizado por ese espacio, se constató que, pese a una baja significativa en el precio de la postura de huevo -que lo consolida como la proteína más económica frente a la carne o el pollo-, la afluencia de compradores se mantiene notablemente baja, afectada por un entorno emocional y económico que frena el consumo en la región.
José Luis Angulo, comerciante, señaló que aunque los precios son ahora más accesibles para el bolsillo del ciudadano, esto no se ha traducido en un aumento de la demanda.
«Bajaron esta temporada. Están un poco más accesibles los precios. No ha habido mucha venta desde que bajaron», explicó Angulo, además destacó que trabaja con un margen de ganancia muy reducido, casi mínimo, con el único fin de mantener el producto en rotación y no perder la mercancía que renuevan a diario.
Por su parte, Martha Ayala de Fernández detalló la magnitud de la rebaja, indicando que el precio por cartón ha disminuido aproximadamente 1,000 bolívares cerca de un dólar y medio.

«Llegamos a vender a casi 4,800. Estamos ahorita en 3,800. Pero las ventas están flojas», comentó Ayala. A pesar del panorama, resalta que el huevo sigue siendo la opción predilecta por economía: «Es lo que más se lleva la gente, porque la carne a veces es complejo comprarla», en el mercado los clientes prefieren la frescura de poder seleccionar su propia mercancía y la montura de huevo, le brinda esa experiencia.
Esta situación de «soledad» en el mercado se atribuye, en parte, al «efecto terremoto» que ha golpeado a muchas familias de Maracay, sumado a que la ausencia de actividades escolares disminuye el flujo habitual de clientes. Aunque los precios den un respiro al consumidor, los vendedores del Mercado Libre permanecen en sus puestos con la convicción de que, pese a las dificultades, deben seguir adelante para cumplir con sus compromisos, en ayuda a sus finanzas y que esperan con mucha confianza, el movimiento habitual de sus estantes llenos en la mañana y vacíos en la tarde.
YAJAIMAR OJEDA | elsiglo
