En vísperas de la celebración de la Navidad, los maracayeros se volcaron a expresar sus buenos deseos tanto en el plano personal como colectivo, en una época tradicionalmente marcada por el reencuentro familiar, la reflexión y la solidaridad.

En medio del ajetreo propio de las compras decembrinas, la ciudad se convierte también en un espacio para compartir esperanzas y peticiones de cara al nuevo año.
Durante un recorrido realizado por el equipo reporteril de elsiglo por las principales calles de Maracay, varios ciudadanos manifestaron sus deseos para estas fechas, coincidiendo en la necesidad de paz, bienestar y mejores condiciones de vida para todos los venezolanos.

Odorio Piña expresó un mensaje cargado de serenidad y fe. «Pido felicidad y tranquilidad, y que Dios me cuide hasta que Él vea conveniente», señaló.
Al ser consultado sobre su deseo para el país, respondió. «Bastante felicidad. Así nací, así quiero irme bien feliz», dejando ver su aspiración de vivir y despedirse en una nación en calma.
Por su parte, Juan Pérez compartió una historia marcada por la dificultad, pero también por la esperanza. «Lo que le pido al Niño Jesús es que me dé la oportunidad, con el favor de nuestro Señor Jesucristo, de lograr todo lo que necesito este año», expresó.
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Más detalles sobre Maracayeros expresan sus deseos de Navidad
Entre sus principales anhelos destacó la necesidad urgente de una vivienda. «Necesito una casa, porque de verdad ando recostado, ando viviendo casi desamparado por estas calles», relató, agradeciendo además el apoyo solidario que recibe de grupos evangélicos que le brindan alimentos.

En cuanto a su deseo para el país, Pérez fue enfático al señalar las dificultades económicas que enfrenta la población. «Le pido que el país salga adelante, porque cada vez que sube el dólar, suben los precios. Un billete de 500 ya no alcanza para nada, y si uno no saca un saco real, no compra nada», comentó.
Finalmente, Zuleyma Martínez resumió el sentir de numerosos ciudadanos al pedir, ante todo, salud.
«Que tengamos salud y que algún día este país tiene que cambiar, porque toda la vida no vamos a seguir así», manifestó. Con esperanza, agregó que aún confía en que Venezuela pueda encontrar un rumbo distinto. «Tenemos la esperanza de que este país cambie, eso es lo que le pedimos».
Así, entre oraciones, reflexiones y gestos de solidaridad, los maracayeros reciben la Navidad aferrados a la fe y a la esperanza de un futuro más justo y próspero, tanto en lo personal como en lo colectivo.
HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo
MG
