La Congregación de Las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, celebra 151 años del natalicio de la Madre María de San José, una fecha que definen como «un reto de responsabilidad y legado». La primera beata venezolana sigue convocando a miles de fieles en medio de las dificultades nacionales.

La Hermana Leontina Aponte, superiora del Santuario, explicó que la institución descansa sobre tres bases fundamentales: el templo como centro de peregrinación, el colegio como obra educativa y la casa hogar como signo de caridad. «No se trata solo de recordar, sino de vivir su ejemplo», afirmó la religiosa.
Su labor abarcó cada rincón de esta comunidad de Agustinas Recoletas. La Madre Leontina detalló que la beata «vivió para el Señor, vivió desde el Señor y vivió con el Señor». Esta frase resume el carisma de quien dedicó su existencia a los más pobres.
Un programa con fe y fiesta
La conmemoración comenzó ayer con una jornada recreativa en el Parque del Ejército durante la mañana. Por la tarde, a las tres en punto, inició la Hora Santa en el Santuario. Según la superiora, lo más emotivo fue la Eucaristía de Acción de Gracias, seguida de una serenata con mariachis.
Hacia los 31 años de beatificación
Las actividades no terminan con el natalicio. La comunidad ya prepara la novena rumbo al 7 de mayo, fecha que marca tres décadas y un año de la beatificación. Cada jornada contará con un sacerdote invitado distinto, algo que la Madre Leontina considera valioso por la diversidad de voces.

La fiesta central será el 7 de mayo con una Eucaristía solemne. La religiosa insistió en que esta celebración busca «realzar la obra» de la beata y animar a los venezolanos a buscar a Dios ante las urgencias del país.
Un legado que sigue actuando
Para la Hermana Leontina Aponte, la Madre María de San José no es un recuerdo de museo. Su ejemplo impulsa valores como el desprendimiento, la justicia y la paz. «Ella nos enseña una vida sin egoísmo», subrayó la superiora.
El Santuario se alista para recibir devotos de toda Venezuela. La beata, originaria de Choroní estado Aragua, se ha convertido en un faro espiritual. «Su fe nos desafía a servir», concluyó la religiosa.
RODOLFO GAMARRA|elsiglo
CJL
