En la calidez del hogar donde creció entre música, risas y valores familiares, el equipo reporteril del diario elsiglo fue recibido, para conocer de cerca a Raymar de Los Ángeles Víctor Briceño, la flamante Novia de la Juventud 2026.

La entrevista, realizada en la sala de su casa y acompañada por la presencia amorosa de sus padres y allegados, transcurrió entre anécdotas, emociones y confesiones que revelan la esencia de una adolescente que hoy representa la belleza integral de la juventud ribense.

Con su característica sonrisa auténtica, mirada brillante y un carisma que cautiva sin esfuerzo, Raymar se ha convertido en el rostro de una generación que entiende la belleza como la armonía entre valores, disciplina y sensibilidad artística.
Representando al colegio «Francisco Miguel Jaimes Ochoa», en la edición 61 del tradicional certamen, esta joven victoriana de 15 años escribió una página memorable en su historia personal.
Nacida en La Victoria el 2 de junio de 2010, Raymar cursa cuarto año de educación media y destaca por su impecable rendimiento académico. Su trayectoria estudiantil, que inició en el Colegio «Madre Emilia» hasta tercer año, ha estado marcada por la constancia y la excelencia, características que hoy complementan la elegancia y seguridad, que proyecta en cada escenario que pisa.
También te puede interesar: Jóvenes músicos celebraron el Día Nacional de las Bandas Marchantes
Más detalles sobre juventud, arte y dulzura que conquistan corazones
Sin embargo, su historia trasciende el ámbito académico. Desde los tres años forma parte del Sistema Nacional de Orquestas, espacio que define como su segunda casa. Allí transitó por la flauta dulce y el violín hasta llegar al instrumento que conquistó su corazón: la flauta transversal, asignada cuando tenía nueve años y que hoy interpreta con disciplina y pasión.

Su talento musical la llevó a participar en 2021 en el Récord Guinness de la orquesta más grande del mundo, experiencia que no solo la inmortaliza en el libro de récords, sino que reafirma su compromiso con el arte y el trabajo en equipo. Actualmente integra la Orquesta Regional Juvenil, donde continúa su crecimiento artístico.
Amante del rock y fiel seguidora de Queen, Raymar combina su sensibilidad musical con múltiples intereses creativos: dibujar, cantar, bailar, tejer, viajar y disfrutar del mar. Además, forma parte de la banda show de su colegio como «Pomponera», reflejando su versatilidad y espíritu dinámico.
Hija única, respetuosa y buena amiga, la nueva soberana juvenil encarna valores que superan el concepto tradicional de belleza: disciplina, empatía, compromiso social y una profunda espiritualidad.
UNA ESENCIA AUTÉNTICA
Durante la conversación, Raymar se define como una joven creyente de Dios y de cada uno de sus designios. «Dios siempre tiene algo escrito para cada persona», expresa con serenidad, mientras su cabello afro, que asume como símbolo de identidad y naturalidad, enmarca su rostro juvenil.
Confiesa que su llegada al certamen fue inesperada, pues nunca había participado en eventos de esta índole y apenas había pisado cuatro pasarelas en su vida. Aun así, la ilusión por vivir la experiencia estuvo presente desde niña.
«En preescolar siempre elegían a la reina y no quedaba. Luego me cambiaron de colegio y el panorama era igual. Pero cuando llegué como nuevo ingreso al Francisco Miguel Jaime Ochoa me eligieron primero reina del salón, luego Novia del Colegio y de un momento a otro ya soy Novia de la Juventud. Tengo el anillo y aún no lo proceso», relató entre risas.

EL CONCURSO COMO EXPERIENCIA DE VIDA
Raymar recuerda su integración a la alineación del certamen como una vivencia llena de compañerismo. Compartir con 28 jóvenes con el mismo sueño, pero personalidades distintas, fue para ella un aprendizaje enriquecedor.
«Cuando llegué lo primero que hice fue ser yo y saludar con un ‘holaaa’, y lo demás fue historia. Bailábamos en los recesos y así transcurrieron mis días en el concurso», comenta, evocando la complicidad que se generó entre las participantes.
La joven asegura que enfrentó el proceso con fe y determinación. «Todo lo dejé en manos de Dios. Tengo toda una vida en la música y este era un nuevo reto que no iba a dejar de cumplir».
Asimismo, destaca que la humildad y el enfoque en su meta fueron pilares durante el camino. En ese sentido, recuerda con emoción las palabras de su madre antes de la noche final. «Mi mamá me dejó donde me iban a arreglar, y me dijo: ‘Hoy estás llegando como Raymar Víctor, pero regresarás como Novia de la Juventud’, y así fue».
LA NOCHE QUE CAMBIÓ SU HISTORIA
Aunque los nervios estuvieron presentes, Raymar asegura que su confianza y naturalidad la ayudaron a brillar. «Cerré los ojos, respiré y salí a deslumbrar con mi carisma y lo que soy», relata.

Al escuchar su nombre, experimentó una profunda conexión espiritual. «Yo escuchaba dentro de mí y era Dios. Nombraban a las reinas y me decían no, no… Hasta que llegó el momento de la novia y sentí el sí. Salí con emoción, pero procesando todo».
Sentada en el sofá de su casa, recuerda que al bajar del escenario corrió a abrazar a sus padres, consciente de que aquel instante marcaba un antes y un después. «Dios escribió en un parrafito de las páginas de mi vida, que yo vine, a ser esperanza, amor y luz; y además a romper estereotipos e ideas sociales que no son totalmente del ser humano», expresó con convicción.
GRATITUD Y SUEÑOS POR VENIR
La nueva Novia de la Juventud afirma que su corazón está lleno de agradecimiento hacia todos quienes la acompañaron en el proceso: Su familia, el colegio que representó, el Sistema de Orquestas y la comunidad ribense.
Sobre su reinado, adelanta que junto a su equipo prepara diversos proyectos. «Se vienen cositas», dice con picardía juvenil, mientras reconoce que asume el reto con responsabilidad y entusiasmo.
«Mis papás me enseñaron muchos valores. Como dice mi papá, yo soy del tamaño del problema o de la situación que se me presente y hasta más. Vengo a seguir brillando, a dar alegría, abrazos a quien lo necesite y a disfrutar la vida cantando, bailando, con el rock y el tambor».
ORGULLO QUE NACE EN FAMILIA
A pocos metros, sus padres observan la entrevista con emoción visible. María Elisa Briceño y Raúl Víctor, quienes cariñosamente se autodenominan «Los suegros de la juventud», no dudan en expresar el orgullo que sienten por su hija.
Para su madre, Raymar es una joven excepcional con una luz propia que conquista corazones. «Ray nació para brillar, para el arte, para los medios. La admiro tanto; yo siempre soy su productora, la que está detrás de esta artista que tengo», comentó con ternura.
Por su parte, su padre resumió el sentimiento familiar en una frase cargada de emoción. «Soy más corazón que pecho. Qué orgullo siento de mi pequeña; todo lo que se propone lo logra».
Asimismo, ambos coincidieron en que acompañarán a su hija en cada paso de esta nueva etapa. «Esto es nuevo para nosotros como familia, pero sabemos que vamos a estar con ella para que logre lo que se proponga», afirmaron.
BELLEZA CON PROPÓSITO
La historia de Raymar Víctor Briceño demuestra que la belleza juvenil va más allá de la estética, es la suma de valores, disciplina, autenticidad y amor por lo que se hace. Su reinado apenas comienza, pero ya se perfila como un camino donde el arte, la sensibilidad social y la espiritualidad serán protagonistas.
Entre melodías de flauta, risas familiares y sueños que comienzan a tomar forma, la Novia de la Juventud 2026 se despide de la entrevista con la misma naturalidad que la define, dejando en el ambiente la certeza de que su luz apenas empieza a expandirse.
Y es que, en su voz, en su mirada y en su forma de abrazar la vida, Raymar encarna la promesa de una juventud que cree, que sueña y que se atreve a brillar sin perder la esencia.
DANIEL MELLADO | elsiglo
MG
