En un esfuerzo por transformar la práctica profesional en el sector de la climatización y la refrigeración en Venezuela, el ingeniero electricista aragüeño Giovanni Alen ha presentado recientemente su libro, «Electricidad y Refrigeración».

Más que un manual técnico, esta obra se posiciona como una hoja de ruta para transitar hacia un modelo de gestión energética sostenible, altamente eficiente y comprometido con la reducción del impacto ambiental.
El texto, fundamentado en la aplicación del Código Eléctrico Nacional y las normativas de canalizaciones eléctricas, busca profesionalizar a quienes laboran en este gremio.
Según su autor, el propósito central es que «todas las personas que están en el mundo de la climatización puedan realizar los trabajos de manera correcta y bajo las normas, que puedan encaminarse a hacer las cosas de manera correcta y tengamos un mejor país, porque al instalar un equipo de manera correcta, garantizamos su eficiencia al 100% y podemos aprovechar la energía al máximo y garantizar la eficiencia energética».
Para Allen, cuya pasión por el ahorro energético se consolidó tras su egreso del Politécnico Santiago Mariño, la obra es una invitación a entender la complejidad del sistema energético. «Acá también hablamos acerca de los aspectos de la generación, transmisión y distribución de la energía hasta que tú puedas convertir esa energía en termodinámica y puedas convertirla en confort», explicó.
El autor enfatizó que el trabajo del técnico o ingeniero va más allá de una simple conexión física: «No solo es conectar un aparato, es entender de dónde viene esa energía que tú estás transformando».
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IMPACTO ECONÓMICO Y AMBIENTAL EN LA INDUSTRIA
Uno de los pilares del libro es desmontar la percepción de que el ahorro energético es innecesario. Allen argumentó que, a nivel industrial, donde la dependencia de combustibles fósiles para la generación eléctrica es alta, la ineficiencia se traduce en pérdidas económicas significativas y un mayor daño ambiental.
Al respecto, el ingeniero sostiene: «Si nosotros somos eficientes energéticamente, reducimos el consumo de combustible. Eso reduce el impacto ambiental con las emisiones de CO2 y también reduce el consumo de ese combustible que tiene un costo».
El impacto de implementar estas directrices es, según los cálculos de Alen, contundente. «Estamos hablando de miles de dólares mensuales en industrias que yo ya lo he calculado; es algo que ya es cuantificable y ya se ha comprobado», precisó.
Con este tomo, el autor busca dejar un legado de conocimientos adquiridos durante toda su trayectoria profesional, facilitando herramientas prácticas para los estudiantes e ingenieros que enfrentan el reto de modernizar la infraestructura energética del país.
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
