Las ventas del tradicional guarapo de caña en Santa Rita (Linares Alcántara) y en la redoma El Avión (Girardot), se encuentran inestables desde hace varias semanas.

Ante este estancamiento, los propietarios de trapiches esperan que esta situación se revierta pronto para poder generar ingresos para sostener a sus familiares.
Al respecto, Juan Peraza, quien vende guarapo de caña desde hace 31 años en la redoma El Avión, precisó que el bajo poder adquisitivo de los ciudadanos afecta directamente a este tipo de negocios. Recordó que el sueldo mínimo está estancado en 130 bolívares y que con ese dinero ya ni se puede viajar en autobús.

El vendedor recordó que antes de la crisis económica, extraía 100 kilos de caña al día para vender. Hoy esa cantidad de materia prima le dura entre 10 a 15 días, una diferencia abrupta y que pone en manifiesto la difícil situación que atraviesa estos comerciantes.


A pesar del mal tiempo, Peraza no se rinde y sigue trabajando todos los días ofreciendo la refrescante bebida original del estado Aragua a 500 bolívares el vaso. «La gente que quiera llevar más de uno trae envases y se le despacha la cantidad que quieran», destacó.
Recordó que el guarapo de caña es más sano que un refresco y no te daña el hígado y los riñones como puede ocasionar esas bebidas que tienen exceso de azúcar. «También te sube las plaquetas y te estabiliza en enfermedades como dengue», reveló Peraza.
Para el vendedor espera que Dios le permita trabajar por muchos años más, ya que augura que se aproximan mejores tiempo en el país. «Según con las proyecciones que se ven, esto va a cambiar para los jóvenes que son el futuro del país. A medida que le inyecten dinero a la construcción, a las empresas, habrá poder adquisitivo y la gente podrá vivir mejor», resaltó.
Por su parte, Óscar Guerra, quien tiene 14 años vendiendo guarapo de caña en Santa Rita, destacó que las ventas se mantiene regular frente a la alcaldía del municipio Francisco Linares Alcántara.
Indicó que a 500 bolívares vende el vaso de guarapo, usando una caña totalmente lavada para que la exigente clientela adquiera una bebida de calidad.
Pero la realidad para Guerra también es compleja, ya que no le están despachando la misma cantidad de materia prima a comparación de meses anteriores. «Ha bajado porque hay mucho verano», indicó.
Guerra espera que las ventas se levanten, especialmente en las fechas de pago donde ve más ganancia.
El vendedor de caña reafirmó que seguirá trabajando con mucho entusiasmo todos los días, ya que más que ser un sustento para su familia, es un patrimonio viviente de la población de Santa Rita.
LINO HIDALGO | elsiglo
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