El sector industrial venezolano atraviesa una coyuntura de transición crítica. Tras años de resistencia, los empresarios buscan migrar de un «modo de subsistencia» hacia un modelo de progreso y competitividad internacional.

La recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) proyectado para este año y la reactivación de sectores conexos a la industria petrolera generan un optimismo cauteloso entre los gremios, que ya trabajan en mesas técnicas para definir las bases del despegue económico.
El presidente de Conindustria, Tito López, enfatizó la necesidad de un cambio de mentalidad operativa. El dirigente explicó que el objetivo no es solo abastecer el consumo interno, sino alcanzar estándares de calidad y productividad que permitan competir con vecinos regionales como Colombia, Brasil y potencias globales como China. Según López, los pilares para este salto se sostienen en la calidad de los productos, la sostenibilidad y el desarrollo del talento humano.

El líder industrial señaló que la comunicación con el Ejecutivo nacional es fluida y constante. En este sentido, López reveló que actualmente se encuentran bajo revisión y reforma 29 leyes en el Poder Legislativo, orientadas a sumar al crecimiento del sector productivo.
«No es un camino corto, no hay un atajo para lograr la solución», advirtió el representante gremial, al referirse a la gradualidad del proceso de reconstrucción económica.
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EL DESAFÍO ENERGÉTICO Y FISCAL
Uno de los obstáculos más críticos que enfrenta la industria es la crisis del suministro eléctrico. Tito López destacó la necesidad de «energía de calidad y constante» como condición indispensable para el arranque de cualquier planta productiva.
A este desafío se suma la exigencia de revisar la carga fiscal y parafiscal, así como acatar el ordenamiento de armonización tributaria para evitar lo que el gremio califica como «voracidad fiscal».
El presidente de Conindustria también alertó sobre la persistencia de una inflación sustancial y un diferencial cambiario creciente que amenaza la estabilidad operativa de las fábricas. A pesar de estos retos, el dirigente aseguró que las encuestas de coyuntura industrial reflejan que ningún trabajador del sector privado percibe salarios de subsistencia, ubicando los ingresos básicos de operarios a partir de los 270 dólares mensuales.
EL EFECTO PETROLERO
La visión de la recuperación también alcanza al sector inmobiliario, directamente vinculado a la actividad industrial. El presidente de la Cámara de Industriales de Aragua, Luis Felipe Larrovere, anticipó que la recuperación de la industria petrolera actuará como un catalizador para sectores anexos, incluyendo la construcción. Esta sinergia, según el especialista, podría dinamizar el mercado de bienes raíces a medida que aumente la capacidad instalada de las empresas.
Larrovere explicó que la mejora sustancial en los niveles operativos dependerá del avance de las reformas fiscales y energéticas. El representante del sector industrial coincide en que el año 2027 se visualiza como el periodo de consolidación de una «nueva forma de operar», dejando atrás definitivamente la fase de reconstrucción inicial para entrar en una era de desarrollo pleno.
LA FECHA CLAVE DEL 1º DE MAYO
En el ámbito laboral, los gremios empresariales tienen marcada una fecha en el calendario. Tito López informó que Fedecámaras y Conindustria mantienen mesas de trabajo activas desde el año pasado, aportando datos técnicos para generar cambios en las relaciones laborales. El dirigente identificó el 1º de mayo de 2026 como la fecha límite para recibir guías claras del Gobierno nacional sobre las definiciones salariales.
Tenemos que comenzar a trabajar en esa nueva forma de operar las empresas y en esa nueva forma de país», sentenció López, haciendo hincapié en la necesidad de mejorar los ingresos y la educación de los trabajadores para fomentar una «conciencia productiva».
El líder industrial expresó su preocupación por los 3 millones de empleados estatales y 5 millones de pensionados, cuyos bajos ingresos estancan actualmente el consumo y el dinamismo económico.
UNA APUESTA AL FUTURO
Mientras la empresa privada demuestra capacidad de pago y eficiencia, la gran deuda pendiente parece estar en la articulación de una política que logre incorporar a la masa de trabajadores públicos al circuito productivo. El diálogo fluido entre gremios y Estado que reportan López y Larrovere será la clave para que las 29 leyes en revisión y las mejoras en servicios públicos se traduzcan, finalmente, en empleos de calidad y en una economía capaz de competir más allá de sus fronteras.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos: JOEL ZAPATA
MG
