La Universidad de Carabobo, núcleo La Morita estado Aragua, vive un proceso de transformación. Luego de enfrentar una crisis de acumulación de desechos derivada de la pandemia de Covid-19 y de superar los efectos de un doble sismo, sus espacios verdes y deportivos comienzan a recuperar el esplendor que los caracterizó por décadas.

El profesor José Noguera, coordinador general de Ambiente e Infraestructura, detalló que la situación se agravó por la falta de personal durante la crisis sanitaria y el deterioro natural de la vegetación. Sin embargo, tras una serie de conversaciones con autoridades estadales, se logró apoyo para intervenir las zonas más críticas del campus.
SANEAMIENTO TOTAL
El funcionario explicó que se han retirado cerca de sesenta camiones de desechos vegetales y sólidos. «Estamos llevando a cabo una megajornada para limpiar áreas que no estaban destinadas originalmente al depósito de estos materiales», señaló Noguera.
La recuperación de las instalaciones deportivas representa uno de los logros más visibles. El campo de sóftbol y el campo de fútbol fueron recuperados al cien por ciento, lo que devuelve a los estudiantes espacios para la recreación y el esparcimiento.
EVALUACIÓN ESTRUCTURAL
Tras el reciente doble sismo que afectó al núcleo Aragua, la coordinación de infraestructura realizó una evaluación técnica preliminar. El profesor indicó que las estructuras cumplieron con su diseño original de resistencia ante impactos sísmicos.
El Edificio 1, de Ciencias de la Salud resultó el más afectado, con daños concentrados en la mampostería. «El impacto no afectó la infraestructura base, como columnas y vigas, sino que se limitó a los elementos de cerramiento y paredes», precisó el coordinador.
El resto de las edificaciones presentó daños moderados y permanece bajo supervisión constante. Las labores de corrección en el Edificio 1, ya fueron iniciadas para garantizar la seguridad de quienes transitan por sus pasillos.
OPERATIVIDAD GARANTIZADA
A pesar de las labores de mantenimiento y reparación, la universidad mantiene sus puertas abiertas. «La Facultad de Ciencias de la Salud es la única que modificó su cronograma, adelantando el periodo de vacaciones para facilitar los trabajos sin interrumpir la actividad académica presencial», destacó Noguera.
El profesor Noguera enfatizó que la universidad atraviesa un momento de atención necesaria, tras un período de abandono forzoso por circunstancias externas. La intervención actual, que describe como «un gesto de cariño y amor» hacia la institución, está enfocada en devolver la funcionalidad a las áreas comunes.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
