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A un mes del doble terremoto: Maracayeros retomaron la rutina pero el miedo aún no desaparece

Ha transcurrido un mes desde el doblete sísmico del 24 de junio que sacudió buena parte del centro-norte de Venezuela y cambió la vida de miles de personas. Aunque las calles de Maracay han recuperado su ritmo habitual, para muchos ciudadanos la normalidad todavía parece lejana.

Un gran número de edificaciones resultaron afectadas tras los terremotos


El movimiento telúrico dejó importantes afectaciones en varios estados del país. En Aragua, el balance incluyó el colapso de una edificación, víctimas fatales y decenas de estructuras con distintos niveles de daño, principalmente en el municipio Girardot. Asimismo, las poblaciones costeras de Ocumare de la Costa y Choroní sintieron con gran intensidad el sismo, registrándose deslizamientos de tierra y afectaciones en la vialidad.


Durante las semanas posteriores al evento, las autoridades regionales, junto al Colegio de Ingenieros de Aragua, Protección Civil, Bomberos y demás organismos de prevención, desarrollaron inspecciones técnicas en más de 90 edificaciones del estado, aplicando un sistema de caracterización para determinar cuáles podían continuar siendo habitadas y cuáles requerían desalojos, reparaciones o estudios más profundos antes de ser ocupadas nuevamente.

NERVIOSISMO Y RESIGNACIÓN
En un recorrido realizado por el equipo reporteril de elsiglo por las principales calles y avenidas de Maracay, se pudo constatar que entre el nerviosismo y la resignación los maracayeros han retomado poco a poco sus actividades cotidianas. Sin embargo, muchos reconocen que cada réplica revive el temor experimentado aquella tarde del 24 de junio.


María Barros relató que el terremoto dejó en ella una sensación permanente de estrés e incertidumbre, especialmente por las réplicas que continuaron registrándose durante las semanas posteriores.


«Aunque la emergencia pasó, queda esa sensación de susto. Gracias a Dios aquí en Aragua la situación no fue tan devastadora, pero en La Guaira el impacto fue muy fuerte y todavía continúan las labores. Es muy triste saber que muchas vidas se perdieron», expresó.
No obstante, destacó que en medio de la tragedia también afloró la solidaridad de los venezolanos.


«Fue muy bonito ver cómo las personas salieron a la calle, se organizaron y llevaron alimentos, medicinas y utensilios a las familias afectadas. Hemos pasado muchas cosas como país, pero nunca una tragedia de esta magnitud. Eso demuestra que todavía hay gente buena, trabajadora y luchadora que quiere a Venezuela», comentó.


Por su parte, Raúl Ordóñez confesó que las réplicas todavía le generan preocupación, aunque aseguró que ha tratado de mantener la calma siguiendo las recomendaciones de los especialistas.


«Siempre queda el miedo. Uno entra en un estado de conmoción por todo lo que ocurrió, pero ya ha pasado un mes y poco a poco hemos ido retomando nuestras vidas. Fue muy duro lo que vivimos, pero hay que darle gracias a Dios porque estamos aquí vivos para contarlo», manifestó.

LA EMERGENCIA AÚN NO TERMINA
Aunque en Maracay la actividad comercial, el transporte y la dinámica cotidiana prácticamente se restablecieron, la realidad es distinta para cientos de familias que permanecen fuera de sus hogares debido a los daños estructurales detectados durante las inspecciones.


Muchas continúan en refugios transitorios o permanecen con familiares mientras esperan los resultados definitivos de las evaluaciones técnicas que determinen si podrán regresar a sus viviendas o deberán ser reubicadas.


A un mes de la tragedia, el temor sigue presente en la memoria colectiva de los aragüeños. La ciudad volvió a ponerse en marcha, pero las heridas que dejó el doblete sísmico todavía permanecen abiertas para quienes perdieron seres queridos, sus hogares o la tranquilidad con la que vivían hasta aquel inolvidable 24 de junio.

HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA