A pocos días de celebrarse las festividades decembrinas, el movimiento comercial en la ciudad de La Victoria comienza a mostrar señales de reactivación, aunque de manera progresiva y sin alcanzar todavía las cifras que tradicionalmente caracterizan esta temporada del año.

En este sentido, comerciantes del Centro de la ciudad y de zonas aledañas coinciden en que si bien hay compradores, las ventas avanzan con cautela, marcadas por nuevas dinámicas de consumo.
Dueños y encargados de locales dedicados a la venta de ropa y calzado explicaron que han registrado comercializaciones durante las últimas semanas; sin embargo, aseguran que estas no se comparan con las de años anteriores para la misma fecha.
«La gente entra, pregunta, compara precios y compra, pero no con la misma frecuencia ni volumen que antes», señalaron, al tiempo que atribuyen este comportamiento a la necesidad de los consumidores de administrar con mayor cuidado sus ingresos.
GASTOS JERARQUIZADOS Y CONSUMO SELECTIVO
De acuerdo con los comerciantes consultados, en la actualidad los consumidores están jerarquizando sus gastos, colocando como prioridad la adquisición de alimentos para garantizar las tradicionales cenas navideñas. Esta realidad ha incidido directamente en el ritmo de ventas de otros rubros, como el textil y el calzado, que históricamente experimentan un auge significativo durante diciembre.
No obstante, quienes sí realizan compras de vestimenta lo hacen, en su mayoría, pensando en los más pequeños del hogar. Padres y representantes aseguran que los estrenos siguen siendo una tradición que desean mantener viva, especialmente para niños y niñas, quienes afirman, merecen disfrutar de una Navidad lo más hermosa posible, tal como lo dicta la costumbre venezolana.
«Uno se ajusta, pero por lo menos algo nuevo para los niños hay que comprar», comentaron algunos compradores, reflejando un sentimiento compartido entre las familias victorianas; sacrificar gastos personales para priorizar la alegría de los más jóvenes durante las fiestas.

PRECIOS ADAPTADOS A LA DEMANDA
En este contexto, los comerciantes han optado por flexibilizar su oferta, ajustando precios y variedades según la demanda del cliente. Señalan que actualmente es posible encontrar franelas o blusas desde los 5 dólares, mientras que pantalones y calzados pueden ubicarse hasta en 25 dólares, dependiendo del modelo y la calidad del producto.
Esta diversidad de precios busca atraer a distintos tipos de compradores y facilitar el acceso a prendas básicas para quienes desean cumplir con la tradición del estreno, aún en medio de un panorama económico desafiante.
«Tratamos de tener opciones para todos los bolsillos», afirmaron algunos dueños de establecimientos, quienes reconocen que la adaptabilidad se ha convertido en una estrategia clave para mantenerse activos.
LA ESPERANZA PUESTA EN LOS ÚLTIMOS DÍAS
A pesar del ritmo moderado de las ventas, el sector comercial mantiene el optimismo, muchos comerciantes confían en que el movimiento se incremente conforme se acerquen las fechas claves de Navidad y Año Nuevo, cuando históricamente se registra una mayor afluencia de compradores.
«Como dice el dicho popular, el venezolano deja todo para última hora», comentaron entre risas algunos vendedores, convencidos de que al menos una franela o una camisa nueva terminarán llevándose los clientes para recibir las fiestas. Esta expectativa mantiene viva la esperanza de cerrar la temporada con mejores números.
Mientras tanto, las vitrinas de La Victoria ya lucen decoraciones alusivas a la Navidad, esperando atraer a quienes, entre prioridades y tradiciones, aún buscan ese detalle especial para despedir el año. Así, el comercio local avanza paso a paso, aferrado a la resiliencia que históricamente ha caracterizado al pueblo victoriano en cada diciembre.
DANIEL MELLADO
GM
