En el corazón de Maracay, los negocios de ropa y calzado enfrentan su peor momento en años. Faltando aún semanas para el Día de las Madres, fecha clave para las ventas, los dueños reportan una caída drástica en la demanda. Entre el temor a las regulaciones, la falta de inventario y el auge de las redes sociales, cada comercio aplica una estrategia distinta para no cerrar sus puertas.

Daisy Herrera, encargada del establecimiento en pleno centro de Maracay, escribió la situación como crítica. Las ventas en su tienda son «muy bajas», a pesar de ofrecer descuentos estaciónales del 10 al 15 por ciento.

La encargada también eliminó por completo el sistema de abonos o apartados. La volatilidad de los costos de reposición hace inviable retener mercancía apartada por 30 o 60 días. «Necesitamos flujo de caja inmediato», explicó Herrera. Para ella, los pagos fraccionados se convirtieron en un subsidio que el comercio ya no puede sostener.
Sin esa herramienta histórica, su única defensa contra la inflación es vender al contado. La tienda, recién inaugurada, apuesta todo a la oferta estacional, próxima del Día de las Madres, para producir ventas y recuperar capital.
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LA REVOLUCIÓN DIGITAL
Angi Uribe maneja un negocio de moda femenina con una lógica opuesta. Su local físico es apenas un nodo logístico; el verdadero motor está en TikTok e Instagram. «Comprar al tipo de cambio oficial resulta más económico para el cliente», explicó Uribe. Ella utiliza la tasa del BCV como ventaja competitiva, incentivando el volumen de ventas.
Además, ofrece delivery en Turmero, Cagua y zonas céntricas de Maracay. Para Uribe, la capacidad de distribución regional vale más que una ubicación privilegiada.
Sus descuentos por volumen premian la cantidad y optimizan la rotación del inventario. Así, logra deslocalizar la demanda y no depende del tráfico peatonal frente a su puerta.

SIN MERCANCÍA NUEVA
Nelly Faján representa el extremo opuesto: el estancamiento total. Su negocio de calzado y ropa vive una fase de inercia por la erosión de sus márgenes. «No hay dinero ni solvencia para prepararnos para el Día de las Madres», confesó Fajan.
La falta de liquidez la obligó a suspender sus redes sociales, no por decisión táctica, sino por ausencia de mercancía nueva que mostrar.
Ella califica los impuestos como «bien elevados». Esta presión fiscal absorbe el poco flujo de caja que generan sus ventas regulares a la baja. Sin posibilidad de reinvertir, el ciclo de reposición se rompió por completo. Faján admite que su negocio corre riesgo de cese de operaciones en el corto plazo.
UN SECTOR EN DEPURACIÓN SELECTIVA
Los tres testimonios revelan una misma conclusión: el sistema de apartados murió por la velocidad del ajuste de precios. Quienes no migren al delivery y a TikTok enfrentarán un estancamiento irreversible.
La logística se volvió más valiosa que el local céntrico. Y la tensión cambiaria, genera una opacidad que dificulta cualquier planificación financiera.
Los analistas estiman que entre el 30 y 40 por ciento de los negocios sin estructura digital podrían cerrar antes del tercer trimestre. La incertidumbre, mientras tanto, sigue siendo la única constante en cada mostrador.
RODOLFO GAMARRA|elsiglo
fotos: JOEL ZAPATA
MG
