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Carniceros en Palo Negro se adaptan para no bajar sus ventas

Los comerciantes de carne, de Palo Negro, municipio Libertador, han aprendido a trabajar bajo una premisa: comprar solo lo que se venderá en pocas horas. La crisis eléctrica, con cortes diarios de hasta siete horas, obligó a transformar por completo la forma de hacer negocios.

Carniceros en Palo Negro se adaptan para no bajar sus ventas

José Miguel Montes de Oca Mejías, carnicero del sector, explicó que las fallas en el servicio eléctrico son constantes. «Está fallando a diario de 6 a 7 horas diarias», señaló el comerciante. Esta situación dejó inservibles los sistemas de refrigeración, pues el local carece de plantas eléctricas o generadores propios.

Ante el riesgo de perder mercancía, Montes de Oca decidió cambiar su modelo de almacenamiento. Antes compraba grandes volúmenes de carne para varios días. Ahora calcula cada mañana cuánto podrá vender en una jornada. El carnicero afirmó que esta estrategia ha sido clave para detener las pérdidas financieras y ha sido adoptada por todas las carnicerías locales, en especial las pequeñas, para poder subsistir.

José Miguel Montes de Oca Mejías: «Simplemente estamos trabajando con lo del día».

«Simplemente estamos trabajando con lo del día», precisó el comerciante. Aseguró que el almacenamiento masivo quedó atrás porque la cadena de frío no se puede garantizar. «Quienes antes copaban sus cavas ahora apenas llenan sus mostradores con la mercancía justa» enfatizó.

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VENTAS Y PRECIOS ESTABLES

A pesar de las limitaciones, el flujo de clientes se mantiene en un nivel regular. Montes de Oca Mejías describió que el mercado «se ha movido poco a poco». No hay euforia, pero tampoco un desplome total de la actividad comercial. La gente sigue comprando, aunque con otra dinámica.

Los costos de la carne no han sufrido incrementos significativos. «Los precios se han mantenido», aseguró el carnicero. Esta estabilidad contrasta con las dificultades operativas y beneficia a los consumidores finales, que no enfrentan alzas a pesar de las dificultades operativas.

RENTABILIDAD CON LÍMITES

El propio Montes de Oca resumió su filosofía actual con una frase contundente: «Ya prefiero vender un poco menos, pero que no se pierda la mercancía». Esta lógica de supervivencia evita la quiebra, pero también frena el crecimiento del negocio.

El carnicero reconoce que su capacidad de venta está hoy por debajo de lo que podría lograr con un servicio eléctrico confiable. Sin embargo, la adaptación diaria le ha permitido mantenerse a flote sin endeudarse por pérdidas por mercancía descompuesta.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo
Fotos | JOEL ZAPATA

MG