El aroma a café recién hecho persiste en el corazón del Casco Histórico de Las Tejerías, donde los cafeceros informales además de generar ingreso para sostenerse, se han convertido en una figura familiar entre los comerciantes y transeúntes del pueblo perteneciente al municipio Santos Michelena del estado Aragua.

Al respecto, Oscar Rojas, quien apenas tiene un año afrontando este reto, indicó que el negocio del café de calle, aunque sencillo, sigue siendo un pilar de la economía popular de la localidad.
Según relató Rojas, la receptividad de las personas es alta y el trato con los comerciantes locales es excelente, ofreciendo un «vasito» de café a 40 bolívares, donde algunos le pagan al contado o va acumulando para cobrarles antes del fin de semana.
«Puedo comprar algunas cosas, algo se compra», comenta con sencillez el cafecero.
Rojas confirmó que en una semana vende diez termos, suficiente para subsistir momentáneamente. No obstante, afirmó que debe «bandearse» ante la situación económica actual.

A diferencia de otras propuestas comerciales, el café que ofrece Oscar es estrictamente artesanal y se limita al gusto tradicional del venezolano: el café negro.
Su materia prima tiene un origen específico dentro de la comunidad, ya que lo adquiere de una productora local ubicada en las cercanías de la sede Protección Civil.
Para Rojas, la cultura de consumir café en la zona no solo se mantiene, sino que ha sobrevivido a los tiempos más difíciles. Al recordar los años de crisis más aguda, menciona cómo la creatividad, y la necesidad, llevaron a las personas a buscar alternativas desesperadas para no abandonar la costumbre.
«Compraban ese café que molían por ahí… a veces hasta tostaban arroz y vainas para hacer café», recuerda Oscar, subrayando la profunda arraigo de esta bebida en la identidad del tejerieño.
Por otra parte, otra comerciante informal, indicó que las ventas no han sido lo que esperaba en este inicio del 2026, teniendo que esperar que la situación mejore.
«No están tan buenas como que digamos, pero hay que seguir trabajando para llevar algo a la casa», afirmó el vendedor que prefirió mantenerse en el anonimato.
Los cafeceros siguen laborando con amor todos los días, preservando la cultura del cafecito mañanero que, pase lo que pase, apagará a Las Tejerías.
LINO HIDALGO | elsiglo
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