Los recortes de la ayuda global y el auge de la ultraderecha han impactado gravemente a las mujeres en todo el mundo, especialmente en sus derechos reproductivos y sexuales, produciendo un aumento de la mortalidad materna y de embarazos no deseados y adolescentes en un panorama que, según líderes mundiales, es muy grave.

«A nivel global, la situación es muy grave. (…) Tenemos una responsabilidad hacia nuestra generación más joven para ofrecerles un mundo en el que puedan prosperar», dice a EFE la directora ejecutiva del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), Diene Keita, quien recientemente participó en Madrid en la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista.
Los derechos sexuales como arma política
El auge de discursos de extrema derecha y religiosos a favor de lo que consideran «la familia tradicional» convierten a los derechos sexuales y reproductivos en un arma política.
«Estos grupos no solo se expresan a través de la sociedad civil o de organizaciones religiosas de corte ultraderechista, sino también por parte de Estados que están siendo liderados por este tipo de figuras que no están de acuerdo ni con el reconocimiento ni con el ejercicio de las diversidades sexuales, ni tampoco en términos de las decisiones reproductivas», apunta a EFE la directora de la organización mexicana de derechos humanos GIRE, Rebeca Ramos.
Además, pueden ser usados «como moneda de cambio», alerta la directora de GIRE: «En negociaciones de corte comercial, los derechos sexuales y reproductivos acaban siendo sacrificados para obtener otro tipo de acuerdos en diferentes ámbitos».
Ocurre, por ejemplo, en negociaciones de tratados comerciales: «Si se ha avanzado en términos de acceso al aborto legal y seguro en un país, pero se tiene enfrente a otro Estado donde no hay un reconocimiento pleno de los derechos sexuales y reproductivos en materia de aborto, se puede llegar a dejar a un lado las demandas que tienen que ver con la salud reproductiva en pro de alcanzar dicho acuerdo comercial».
«Esto es algo que, por lo menos en países de Latinoamérica, hemos visto que sucede», detalla la activista.
También te puede interesar:Desmontando los tumores cerebrales benignos: ni son inocuos ni se libran de los tratamientos
Sin embargo, desde UNFPA y otras organizaciones como el Centro para los Derechos Reproductivos, coinciden en enviar un mensaje tranquilizador: «El retroceso que presenciamos hoy en día es más ideológico que real (…) lo que vemos es un intento de asustar a la población para que renuncie a ellos, pero asustar a las mujeres para que abandonen su autonomía corporal es difícil», dice Keita.
«En realidad estamos menos polarizados de lo que a nuestros opositores les gustaría hacernos creer. Contamos con muchísimos más aliados, y tenemos a muchísimas más personas, gobiernos y miembros de la opinión pública comprometidos con los derechos reproductivos y respaldándolos que aquellos que se oponen a los mismos», coincide la directora para Europa del Centro de Derechos Reproductivos, Leah Hoctor.
Aunque no cree que haya que restarle importancia a las amenazas.
«El peligro es muy real y hemos visto en muchos países, como en Estados Unidos, el impacto del retroceso y la situación tan difícil que provoca en la vida de las personas», alerta la experta, también invitada a la Conferencia de Madrid.
Panorama crítico
Hace ya un año y medio que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que desmantelaría Usaid y, aunque algunas ayudas al desarrollo se han mantenido, los recortes han ido sobre todo hacia programas de salud sexual reproductiva y apoyo a mujeres y personas LGTBI en todo el mundo.
La UNFPA alertó de las consecuencias: puede derivar en 17,1 millones de embarazos no deseados y 34.000 muertes prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto.
«La cifra global total es de 800 mujeres que mueren al día (…) por causas maternas que son completamente prevenibles», alerta Keita.
La crisis financiera internacional obliga, no obstante, a reformular estrategias globales para impulsar la autosuficiencia de cada país. «Estamos llevando a cabo cada vez más movilizaciones de recursos nacionales para que los propios países compren, por ejemplo, los productos de salud sexual para su población, lo cual es algo positivo», remarca Keita.
Ventana de oportunidad
Ante esta situación, «la forma más eficaz de prevenir el retroceso y de responder a las reacciones adversas es buscar el progreso de manera incansable», incide Hoctor.
Y Ramos añade que, ante «un ataque directo en contra del multilateralismo, de los derechos humanos y de los feminismos, una política exterior feminista donde los Estados muestren el compromiso político que tienen frente al ejercicio de las decisiones de los derechos sexuales y reproductivos se convierte en un aliado importantísimo».
Pero también son necesarios «sistemas de financiación muy sólidos y sostenibles para la igualdad de género, para la diplomacia feminista y para la salud y los derechos sexuales y reproductivos, entre otros ámbitos», apunta Hoctor.
«En los tiempos que corren, es fundamental que contemos con políticas feministas porque este asunto se encuentra en el centro mismo de las vidas humanas», resume la directora de la UNFPA.
EFE
M.L
