Multimax
Inicio Salud Desmontando los tumores cerebrales benignos: ni son inocuos ni se libran de...

Desmontando los tumores cerebrales benignos: ni son inocuos ni se libran de los tratamientos

La idea de que hay tumores cerebrales “benignos” es incorrecta. Se trata de masas tumorales de crecimiento lento pero que pueden infiltrarse en el cerebro y reaparecer con el tiempo. Los expertos los denominan de “bajo grado” o “gliomas de bajo grado”, unos tumores que requieren cirugía, además de quimioterapia y radioterapia.

Desmontando los tumores cerebrales benignos: ni son inocuos ni se libran de los tratamientos

Con motivo del Día Internacional de los Tumores Cerebrales, el 8 de junio, EFE salud analiza estos tumores de bajo grado, que afectan a personas entre 30 y 50 años, y para los que se abre una puerta de esperanza para intentar frenarlos: los inhibidores de la mutación IDH, fármacos de última generación.

El neurólogo y oncólogo Juan Manuel Sepúlveda, coordinador del Servicio de Neurooncología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, en una entrevista con EFE Salud, explica: “En el organismo tenemos tumores malignos, cáncer, y los benignos se llaman así porque una cirugía a tiempo te cura prácticamente siempre”.

El doctor pone el ejemplo de un carcinoma basocelular, un tumor de piel de bajo grado que, que aunque sea cáncer, si se detecta a tiempo tiene cura segura.

Pero este no es el caso de los mal llamados tumores cerebrales “benignos”: “En el cerebro, como es muy difícil quitar todo con margen porque hay muchas estructuras que no se pueden tocar, pese a que sean poco agresivos, casi siempre se van a reproducir, aunque sea muchos años después”, ya que es difícil que las cirugías consigan la curación.

El caso contrario a los gliomas de bajo grado son los meningiomas, masas que afectan a las meninges, en el interior del cráneo pero no en el cerebro. El 95 % de ellos son benignos, no infiltrantes y su localización permite cirugías más efectivas.

En general, precisa el neurooncólogo, hay más de 120 tipos de tumores en el cerebro y en la zona intracraneal, unas masas complejas y heterogéneas poco frecuentes que representan solo el 2 % de todos los cánceres.

El glioma de alto grado y el glioblastoma, son los cánceres del cerebro más agresivos.

Los glioblastomas afectan a 4 de cada 100.000 habitantes/año, mientras que los gliomas de bajo grado está entre 1 y 3 casos por 100.000 habitantes/año, según datos facilitados por el doctor.

Los glioblastomas afectan a 4 de cada 100.000 habitantes/año, mientras que los gliomas de bajo grado está entre 1 y 3 casos por 100.000 habitantes/año, según datos facilitados por el doctor.

Las señales de los tumores de bajo grado
Los tumores cerebrales de bajo grado se caracterizan por un crecimiento lento y, como son menos agresivos, no destruyen el parénquima (el tejido) del cerebro que los rodea, pero sí se van introduciendo poco a poco en las células sanas.

“Por eso dan pocos síntomas”, explica el neurooncólogo.

El síntoma más frecuente en el debut de estos tumores de bajo grado son las crisis epilépticas y cuando van creciendo pueden provocar cefaleas intensas y persistentes.

Por contra, los glioblastomas, los tumores cerebrales más agresivos, provocan un daño cerebral que se refleja en la movilidad de brazos o piernas, en la vista o en el habla.

Además de las técnicas de imagen, como la resonancia magnética, es preciso realizar una biopsia o una cirugía de extirpación para analizar el material biológico y conocer mutaciones genéticas.

“El 95 % de los enfermos no tiene ningún tipo de predisposición genética, al menos conocida, y pensamos que es una mutación al azar la que genera el cáncer, es decir, que no está asociado al tabaquismo, no está asociado a un traumatismo en la cabeza… Es una enfermedad hasta el momento debida al azar”, precisa.

También te puede interesar:La ONU pronostica que el calor extremo será parte de la historia del Mundial

La cirugía, el pilar del tratamiento
Para atajar el avance de estos tumores cerebrales mal llamados benignos, la cirugía se posiciona “como un pilar fundamental y el primer paso del tratamiento”, indica a EFE Salud el doctor Ángel Pérez Núñez, jefe de sección del Servicio de Neurocirugía del Hospital 12 de Octubre.

“Cuanto mayor sea la resección que se consiga en esa cirugía, mayor beneficio para la supervivencia del paciente”, apunta.

Más del 90 % de esos pacientes son operados de una forma segura y evitando secuelas. Pero conseguir una extirpación completa del tumor solo se consigue entre el 30 % y 60 % de los casos.

“Se estima que las resecciones que estén por encima del 70/80 % del volumen tumoral tienen un impacto muy positivo en la supervivencia”, asegura el neurocirujano.

El especialista opina que considerar benignos a este tipo de tumores de bajo grado lleva a confusión ya que se estima que con los años “un 70 % de los pacientes acaba falleciendo a causa del propio tumor”.

“Es un tumor que con el tiempo va ganando alteraciones genéticas, agresividad y al final progresa a grados mayores”, puntualiza.

Son tumores infiltrantes que suelen reaparecer, por lo que hay pacientes candidatos a segundas y terceras operaciones quirúrgicas.

Para estas cirugías tan precisas y sensibles, los neurocirujanos se valen de técnicas quirúrgicas avanzadas como neuronavegación, técnicas de imagen intraoperatorias o la cirugía del paciente despierto.

La inteligencia artificial todavía tiene por delante un gran campo de investigación y su uso no está generalizado en la práctica clínica. El doctor comenta que hoy en día hace una labor previa a la intervención al tratar de definir los contornos de la masa tumoral en el cerebro y facilitar el área de extirpación.

Los fármacos contra la mutación IDH
Es después de la cirugía, y no antes, cuando se refuerza el tratamiento con quimioterapia y radioterapia para ampliar los años en los que la enfermedad esté controlada, sin recaída.

Pero el riesgo de este tratamiento convencional en el cerebro son las secuelas, sobre todo teniendo en cuenta que los pacientes tienen entre 30 y 50 años, en plena actividad vital.

“Tenemos tratamientos muy eficaces pero tóxicos. Es el gran caballo de batalla de estos pacientes, la calidad de vida y las secuelas a pesar de tener un tumor de bajo grado o poco agresivo”, subraya el neurooncólogo Juan Sepúlveda.

Sin embargo, la inmunoterapia que se ha posicionado como tratamiento puntero ante muchos tumores, todavía no funciona en los cerebrales.

Pero para estos gliomas de bajo grado, que expresan la mutación del gen IDH, acaban de desarrollarse unos fármacos inhibidores de esa alteración.

“Ha sido una revolución”, se consigue frenar el tumor y retrasar el momento de tratar con quimioterapia y radioterapia y evitar las secuelas, explica el neurooncólogo Daniel Sepúlveda del Hospital 12 de Octubre.

Pros y contras de unos tumores cerebrales que no son benignos, pero sí menos agresivos, y para los que todavía la investigación tiene un largo recorrido por delante.

EFE

M.L