Tras tres meses de dificultades, la comunidad de Los Robles celebra la reactivación de su pozo de agua potable. Gracias a un esfuerzo conjunto entre el Instituto Autónomo del Agua del municipio Libertador y los vecinos organizados se logró superar la avería que afectaba a la zona.

Edgar Verastegui, presidente del Instituto, confirmó la culminación de los trabajos: «Nos encontramos en la comunidad de Los Robles haciendo la reactivación del pozo de agua potable de este urbanismo gracias a un trabajo mancomunado con la comunidad representada por la compañera Irama Sanz».
El problema central fue la quema de un motor del pozo. Verastegui detalló como se repartieron las responsabilidades para la solución. «La comunidad organizada adquirió la bomba y el Instituto compró el motor e hicimos la instalación».

Asimismo informó que el personal se mantiene en el lugar para atender posibles contingencias: «Normalmente cuando pasa mucho tiempo sin agua y se restablece el servicio empiezan a surgir botes de agua que hay que reparar».
Adicionalmente se están realizando mejoras en la infraestructura eléctrica, «estamos haciendo algunas mejoras del cableado que va desde la bomba hacia el tablero para que no quede expuesto».
Por su parte, Irama Sáenz expresó su alegría por estos trabajos realizados. «Con estos trabajos se ven beneficiadas 400 viviendas», aseguró.
Sáenz recordó los meses de escasez: «Teníamos tres meses sin agua por el daño del motor que se quemó».
Sin embargo, enfatizó el compromiso de la Alcaldía, «nosotros nos organizamos y compramos la bomba, pero el Ayuntamiento nos ayudó con todo lo demás: el motor, los técnicos, el cableado, la maquinaria, la instalación y aquí estamos después de haber pasado todas estas penurias, ya tenemos el servicio restituido».
La vocera extendió su agradecimiento al alcalde, «estamos muy agradecidos porque sistemáticamente hemos tenido el apoyo de nuestro alcalde Gonzalo Díaz Plaza».
Además de la problemática del agua potable, Sáenz mencionó que la colaboración institucional ha sido clave para atender otras necesidades del urbanismo, «nos han ayudado no sólo con esto, sino que también con otras problemáticas como aguas servidas con la sustitución de tuberías y ya estamos sólo a la espera del asfalto».
«La comunidad de Los Robles está agradecida,» concluyó Irama Sáenz, marcando el fin de una prolongada escasez y el éxito de la organización vecinal junto al apoyo institucional.
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
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