Con una caminata en las faldas del pulmón vegetal más emblemático del país, el ministro para el Ecosocialismo, Freddy Ñáñez, encabezó este viernes los actos conmemorativos por el Día Regional del Combatiente Forestal. La actividad rindió homenaje al 30° aniversario de la tragedia del 28 de febrero de 1996, cuando un grupo de voluntarios «tragahumos» perdió la vida en el cumplimiento de su deber.

El recorrido comenzó en la Redoma del Toro en Las Delicias, y finalizó en el monumento a los combatientes forestales, estación Alirio Quintero en Las Cocuizas. El Castaño, Maracay estado Aragua.
El titular de la cartera ecosocialista utilizó la ocasión para realizar un análisis profundo de la gestión ambiental, destacando la necesidad imperante de migrar hacia una cultura de prevención en un contexto de crisis climática.
El ministro Ñáñez subrayó que el sacrificio de aquellos brigadistas, entonces conocidos como «brigadas de mugre», dejó una huella imborrable que consolidó una tradición de lucha y voluntariado en el estado Aragua. Según explicó, la defensa de la naturaleza debe asumirse como una «causa de vida», un principio que genera hermandad y compromiso en las comunidades.

Durante su intervención, el representante del Ministerio de Ecosocialismo enfatizó que la mejor forma de honrar esa memoria es actuando con contundencia frente a los desafíos actuales, los cuales se ven agravados por la prolongada temporada de sequía y los efectos del cambio climático que azotan la región.
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LA AMENAZA HUMANA Y EL DATO ALARMANTE
En su alocución, el ministro Ñáñez reveló que más del 97% de los incendios forestales registrados en el país tienen su origen en la acción directa del ser humano. Esta información, según detalló, evidencia una paradoja histórica: «la humanidad, que hace 300,000 años dominó el fuego para su desarrollo, hoy lo utiliza de manera inescrupulosa para destruir su propio hábitat».
El ministro advirtió que estas acciones no solo arrasan con la flora y fauna visible, sino que aniquilan la vida microscópica del suelo, comprometiendo la fertilidad de la tierra y la protección de las cuencas hidrológicas durante los periodos de lluvia.

Frente a este panorama, el representante del Ejecutivo explicó los pilares fundamentales de la política pública implementada. La gestión que lidera se basa en la premisa de que «la mejor forma de reforestar es no quemar, es no talar». Esta filosofía se materializa en el «Plan Chuquisaca» y la campaña nacional «El fuego no es juego», dos estrategias orientadas a construir una cultura de prevención y a reconectar a la ciudadanía con el respeto por la Madre Tierra.
Ñáñez insistió en que la labor del combatiente forestal actual debe ser vista como un modelo de servicio, donde la mística y la valentía se traducen en la acción cotidiana de «dar la vida para que la vida siga siendo».
UN LLAMADO A LA CONCIENCIA NACIONAL
Para concluir su mensaje, el ministro Freddy Ñáñez hizo un llamado a la unidad nacional en torno a la preservación del ambiente. Recordó que «la tragedia de 1996 no solo dejó un legado de dolor, sino que instauró un precedente de lucha que debe ser replicado en cada rincón del país».
Ñáñez destacó que la conmemoración en el Parque Nacional Henri Pittier, el primero en ser instaurado en Venezuela, sirvió como plataforma para reafirmar el compromiso del Estado con la protección de la biodiversidad.
La caminata de este 28F no solo fue un acto de memoria, sino una advertencia vigente sobre la necesidad de erradicar las prácticas destructivas y fortalecer el voluntariado ambiental como principal barrera contra el fuego.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
MG
