Los habitantes del municipio José Félix Ribas, en el estado Aragua, celebraron este domingo el tradicional Día del Espíritu de la Navidad, una fecha cargada de simbolismo espiritual, esperanza y reflexión, que año tras año reúne a familias enteras con el propósito de elevar peticiones por bienestar, prosperidad y unidad.

Ayer desde tempranas horas, muchos ribenses se sumaron a esta tradición, que más allá de rituales específicos, invita a la introspección y a la conexión con los deseos más profundos del ser humano, especialmente en un contexto marcado por desafíos económicos y sociales que han puesto a prueba la fe y la resiliencia de las comunidades.
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UNA TRADICIÓN CON RAÍCES PROFUNDAS
La celebración del Espíritu de la Navidad tiene sus orígenes en antiguas creencias espirituales que se han transmitido de generación en generación.
En la cultura popular venezolana se asocia comúnmente con la llegada de energías positivas, que anuncian el cierre de un ciclo y la apertura de uno nuevo, cargado de oportunidades, renovación, crecimiento personal y colectivo.
Con el paso del tiempo, esta tradición ha sido reinterpretada y adaptada a distintas creencias religiosas y espirituales. Para algunos se manifiesta a través de rituales simbólicos; para otros se vive desde la oración, la reflexión y la unión familiar. Sin embargo, el mensaje central se mantiene intacto: «Pedir por la salud, la prosperidad, la paz y el bienestar de todos».

PETICIONES DESDE EL CORAZÓN
Pese a la situación actual del país, muchos habitantes de esta parte del Este aragüeño decidieron no dejar pasar la fecha y elevar sus peticiones al Espíritu de la Navidad, con la esperanza de recibir un año nuevo 2026 colmado de prosperidad, éxitos, unidad y sobre todo salud.
Lismary Rojas, quien se encontraba en compañía de su hija, expresó que desde hace años acostumbra celebrar esta fecha siguiendo la tradición, aunque aseguró que en esta oportunidad lo hizo de una manera más íntima y emocional.
«Por muchos años celebré esta fecha como lo dice la tradición, con sus rituales característicos, pero este año lo hice más desde el corazón. Igual sigo pidiendo mis deseos, que van dirigidos a un mejor desarrollo de mi familia, de mis afectos y también de todo el mundo», manifestó.
Rojas destacó que para ella, lo verdaderamente importante de esta celebración es la intención y la fe con la que se elevan los deseos, más allá de las formas.
DIVERSIDAD DE CREENCIAS

Por su parte, la señora Violeta Ríos ofreció una visión distinta de la celebración, explicando que desde su fe católica, el Espíritu de la Navidad no se conmemora el 21 de diciembre, sino el 24, con el nacimiento del Niño Dios.
«Para mí, el espíritu de la Navidad no tiene una fecha específica como el 21. Yo lo celebro el 24, cuando nace el Niño Dios. Ese espíritu es algo que todos llevamos dentro en el corazón», explicó.
Ríos aseguró que vive la Navidad en unión familiar, con recogimiento y emoción, destacando que esa sensación de alegría y esperanza es la que le da sentido a estas fechas.
«Lo celebro en familia, sintiendo esa emoción y esa alegría que sólo el nacimiento del Niño Dios puede dar», agregó.
LA NAVIDAD COMO PUNTO DE ENCUENTRO
En medio de la diversidad de opiniones y creencias, los habitantes del municipio José Félix Ribas coincidieron en que lo especial de la Navidad sigue presente, independientemente de la forma en que se celebre el Espíritu de la Navidad.
En resumidas cuentas, el objetivo común continúa siendo el mismo, pedir por la salud, el éxito, la unidad, la plenitud y la unión familiar, valores que cobran mayor relevancia en tiempos de dificultad y que refuerzan el sentido de la comunidad.
Así, el Día del Espíritu de la Navidad se convierte no sólo en una fecha del calendario, sino en una oportunidad para renovar la esperanza, fortalecer los lazos familiares y comunitarios, y mirar hacia el año 2026 con fe, optimismo y deseos de un futuro mejor para todos.
DANIEL MELLADO | elsiglo
MG
