La población de adultos mayores en Maracay se encuentra en una situación crítica, debido a que la constante devaluación de la moneda ha dejado su pensión y bonificaciones en un valor insignificante. Los pensionados expresan su angustia al verse obligados a vivir con lo justo, dependiendo de ayudas gubernamentales y en muchos casos del apoyo de sus familiares en el exterior para poder subsistir.

El sentir generalizado entre los jubilados, es que sus ingresos no cubren ni siquiera sus necesidades más básicas. Los montos que reciben, a pesar de los esfuerzos, no se ajustan a la realidad económica del país, dejando a miles de personas en una situación extrema.
Gladys Peraza, pensionada, resumió la difícil realidad que enfrenta. «Yo no hago más nada, vivo únicamente del bono de guerra, porque ni siquiera de la pensión, porque son 130 bolívares que no alcanzan», expresó.
Peraza explicó que el bono de guerra es la única fuente de ingresos que les permite adquirir lo esencial. A pesar de que su valor también es afectado por la inflación, es el único recurso que utilizan para adquirir alimentos y medicinas. La pensión, por su parte, se ha vuelto un monto que no contribuye significativamente a su economía.
La movilidad dentro de la ciudad también se ha convertido en una barrera. Los pensionados se quejan del aumento no autorizado del pasaje urbano, lo que les genera un gasto adicional que no pueden afrontar. «El pasaje está malísimo», acotó Peraza, quien señaló que un viaje de ida y vuelta al centro de Maracay les cuesta mínimo 60 bolívares, una suma que consume una parte considerable de sus ingresos.


Para muchos, la única forma de sobrellevar la crisis es con el apoyo de sus seres queridos. Edgar Trejo, pensionado, compartió su experiencia personal. «Mis hijos están en el exterior y me mandan por lo menos para el mercado, los medicamentos y para pagar algunos servicios de la casa. Si no fuera por eso sería muy difícil vivir el día a día», confesó.
La situación no sólo representa un problema económico, sino también una profunda crisis social que atenta contra la dignidad de la tercera edad. La falta de independencia financiera y la necesidad de depender de terceros les causa un gran peso emocional, que afecta su calidad de vida y bienestar.
Los pensionados de Maracay hacen un llamado a las autoridades competentes para que tomen medidas urgentes que garanticen una pensión digna. La devaluación y los altos costos del pasaje han convertido la vida en una lucha diaria.
FABIOLA RODRÍGUEZ | elsiglo
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