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Alimentos derivados del cerdo y el maíz mantienen la demanda en Ribas

A pesar de las fluctuaciones económicas y los ajustes constantes en los precios de los alimentos, productos tradicionales como la harina de chicharrón, la manteca de cochino y la masa para cachapas continúan siendo protagonistas en la mesa de muchos de los habitantes del municipio José Félix Ribas, en el estado Aragua, especialmente durante los fines de semana y en los días de quincena.

Las personas compran más los fines de semana y quincenas


Los comercios locales, sobre todo en zonas populares como el centro de La Victoria y mercados campesinos, reportan un incremento sostenido en las ventas de estos productos que forman parte esencial de la gastronomía criolla y que se han ganado el título de «Gustitos» que los ciudadanos procuran no dejar de lado, incluso si deben hacer ajustes en sus presupuestos.

«LA GENTE SE DA SU GUSTO AUNQUE SEA UN POQUITO»


Juan Romero, vendedor con experiencia en el rubro de alimentos tradicionales en el municipio, explicó que los consumidores mantienen el hábito de buscar estos productos como parte de su dieta cultural y afectiva.


«La gente hace sus sacrificios, recorta aquí o allá, pero vienen por su mantequita, por su harina de chicharrón o por la masa de cachapa. No es sólo por comer, es por saborear lo nuestro. Y por lo que rinde», comentó.


Romero aseguró que durante los fines de semana, especialmente los sábados en la mañana, se activa notablemente la demanda, coincidiendo con las visitas familiares, reuniones o simplemente con el deseo de compartir una comida distinta.

Juan Romero, comerciante


«El que no hace cachapas, hace unas hallaquitas, fríen arepa con manteca o se lleva un poco de chicharrón para picar. Eso no falta. Y si es quincena, el doble de movimiento», afirmó.

PRODUCTOS QUE RINDEN Y ALIMENTAN EL ARRAIGO


Uno de los factores claves que impulsa el consumo, más allá del sabor, es el rendimiento de estos productos. «Con un poquito de manteca haces varias comidas. La harina de chicharrón la puedes mezclar y te rinde. Y la masa para cachapas, aunque sube, sigue siendo una opción rendidora y sabrosa. Eso lo valora mucho el cliente», detalló Romero, mientras atendía a varios compradores en su puesto ubicado en la calle Andrés Bello de La Victoria.


Y es que los derivados del cerdo y del maíz tienen una larga tradición en la cocina venezolana, de donde no escapa el estado Aragua, con un fuerte arraigo rural y una identidad culinaria sólida, por lo que ocupan un lugar especial en el menú del hogar promedio.


Además, estos alimentos están asociados a celebraciones, reuniones familiares y comidas con afectos, lo que los convierte en productos no sólo de consumo diario, sino también de conexión emocional y cultural.

QUESO Y CHICHARRÓN SECO MENOS FRECUENTES, PERO PRESENTES


Aunque en menor medida que los otros productos mencionados, el chicharrón seco y ciertos cortes de queso artesanal también mantienen su clientela fiel. Romero comentó que si bien su venta no es tan alta como la de la masa o la manteca, siguen siendo opciones que los compradores consideran como complemento o capricho.

La manteca, el chicharrón molido y la masa de cachapa son de los productos más demandados


«El chicharrón seco no es del gusto de tantas personas, por eso lo llevan por poquito, pero igual lo buscan. Igual pasa con el queso de mano, el guayanés, el de cabra, esos quesos tienen su público. Muchos vienen por rebanadas específicas, lo que pueden llevar», explicó.


El comerciante aseguró que estos productos no son reemplazables fácilmente. «Una arepa con manteca no sabe igual con otra cosa. Una cachapa sin su queso fresco no es lo mismo. Es parte de la identidad de como comemos aquí», dijo.

UNA TRADICIÓN DIFÍCIL DE ABANDONAR
Romero, como muchos otros vendedores del municipio, considera que es muy poco probable que estos alimentos desaparezcan de la mesa aragüeña, aún con el encarecimiento de algunos rubros.


«La gente de aquí no pasa mucho tiempo sin buscar al menos un poquito. Si no pueden llevar medio kilo se llevan un cuarto. Pero lo llevan. Están acostumbrados, lo tienen en su paladar y su costumbre», apuntó.


Incluso en tiempos difíciles estos productos se mantienen como una especie de símbolo de resistencia cultural y económica. El acto de comprar, preparar y compartir estos alimentos refuerza no sólo la nutrición, sino también los lazos comunitarios y familiares.


«Yo he visto como vienen abuelas con sus nietos, papás que traen a los chamos y les enseñan cómo se compra el chicharrón bueno o la mejor masa. Es parte de lo que somos», agregó.

SABOR, ARRAIGO Y CONSTANCIA
En un panorama donde muchos productos han visto disminuir su presencia en el hogar venezolano, los derivados del cerdo y el maíz siguen encontrando un lugar gracias a su sabor, versatilidad y conexión directa con la identidad cultural del país.


La dinámica comercial del municipio José Félix Ribas lo confirma, los fines de semana y las quincenas, lejos de ser sólo momentos de mayor movimiento económico, son también ocasiones para reencontrarse con sabores de siempre, con tradiciones que se niegan a ceder espacio frente al cambio y que al contrario se aferran al gusto popular con fuerza.

DANIEL MELLADO

GM