Luego de la trágica explosión que sacudió la Subestación Eléctrica El Mácaro, ubicada en la zona agraria de Guayabita, parroquia Pedro Arévalo Aponte, municipio Santiago Mariño, los equipos de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) se mantuvieron activos este miércoles con las arduas labores de reparación y restablecimiento del servicio eléctrico.

La explosión, registrada el martes 22 de julio cerca de las 2:00 de la tarde, cobró la vida de una persona y dejó al menos cuatro heridos, además de la calcinación de varios vehículos y cuantiosas pérdidas materiales en la infraestructura de la planta.
El estallido, que se originó en la barra de 13,8kV de la subestación mientras se realizaban labores de mantenimiento, dejó numerosos sectores de la entidad sin servicio eléctrico hasta el mediodía de ayer.
El equipo reporteril de elsiglo regresó al lugar de los hechos, donde el acceso sigue restringido por las autoridades. Sin embargo, la presencia de vehículos y personal técnico de Corpoelec era notoria, trabajando en la reparación de los daños causados por la explosión.
«UNA SITUACIÓN CAÓTICA»
La explosión ocurrida el pasado martes en la Subestación Eléctrica El Mácaro dejó una profunda huella en los habitantes de Guayabita, quienes continúan a la espera de una respuesta gubernamental, ante tanto silencio.

Carolina Rodríguez, una residente de la zona, compartió su relato sobre los momentos de caos y desesperación vividos durante el incidente, instando a las autoridades a romper el hermetismo que rodea la situación y ofrecer información clara a la comunidad.
«La situación fue bastante caótica, los nervios, el desespero, las carreras. Fue muy fuerte porque son personas que uno constantemente ve trabajando. Todo fue muy rápido, y entre todos hicimos lo que pudimos por ayudar a los heridos», expresó.
La angustia de Rodríguez se hizo palpable al recordar la desesperación de querer ayudar a quienes resultaron afectados. «Uno sabe que allá hay seres humanos como uno, y el desespero de querer entrar y no poder. Realmente es una experiencia fuerte», comentó.
Rodríguez también recordó un incidente similar ocurrido años atrás en la misma subestación, donde afortunadamente no hubo heridos. Sin embargo, esta vez la tragedia dejó un fallecido y varios lesionados, incluyendo a personas conocidas en la comunidad.
«Acá nos llegó un herido, también conocido con mucho cariño. Para mí fue desesperante querer socorrerlo, canalizar todo en medio de los nervios. ¿A quién llamamos? ¿Qué hacemos?», reflexionó.

A pesar del impacto emocional del evento, Rodríguez enfatizó la importancia de mantener la calma y brindar apoyo a quienes lo necesitaban. «Aquí estamos y seguiremos apoyando. La idea es no hacer de esto algo político, sino dar respuesta y decir que realmente ocurrió», subrayó.
La residente hizo un llamado a las autoridades para que informen sobre lo sucedido y aseguren que se tomen las medidas necesarias para prevenir futuros incidentes.
«Mientras unos ven por sus ojos sus necesidades, nadie sabe lo que vivimos aquí. El desespero de verlos salir, tengo en mi mente a Ángel, que salió quemado, y a la muchacha desesperada. Todos fueron llevados a ser atendidos con primeros auxilios. Aquí estamos, esperando que se resuelva de la mejor manera posible y apoyando en lo que podemos», relató.
«SIN LUZ NO HAY SERVICIOS BÁSICOS»

Por otro lado, Tamara García, residente de la zona, compartió su experiencia y preocupación por la falta de información y de servicios básicos tras el incidente, que dejó a muchos vecinos sin energía eléctrica y con incertidumbre sobre lo ocurrido.
«Escuché un fuerte ruido y luego vi una nube de humo negro que se esparció por el cielo. Fue aterrador», relató Tamara, quien se encontraba en su hogar cuando ocurrió la explosión.
«Como vecinos, no hemos escuchado nada sobre lo que realmente sucedió. Lo único que sabemos es que tenemos más de 20 horas sin energía eléctrica y que, según nos dicen, será hasta nuevo aviso», agregó con preocupación.
La falta de electricidad ha generado un impacto significativo en la vida diaria de los habitantes de Guayabita. «Esperamos que realmente den respuesta rápida a todo esto. No podemos quedarnos así», expresó, haciendo también hincapié en la necesidad de soluciones inmediatas por parte del gobierno local.
Además, García destacó la importancia del acceso al agua potable en medio de esta crisis. «Aquí en la zona siempre hemos tenido tanques de agua, pero esos tanques duran uno, dos, máximo tres días. Tenemos un río cerca, el de Guayabita, al que podemos ir a limpiar y lavar, pero la gente que vive en el pueblo cómo hace sin agua», cuestionó.

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La angustia y la frustración son palpables entre los vecinos, quienes esperan respuestas claras y acciones efectivas para restablecer los servicios básicos y garantizar su bienestar.
«Es momento de que las autoridades se pronuncien y actúen. La comunidad necesita saber qué pasó y cuándo podremos volver a la normalidad», finalizó.
HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
JV