El arte tiene la capacidad de transformar espacios, sensibilizar corazones y construir identidad. Este sábado, la ciudad de La Victoria, municipio José Félix Ribas del estado Aragua, fue testigo de una jornada que demostró cómo la pintura, el dibujo y la escultura, pueden erigirse como lenguajes de encuentro, de creación y de comunidad.

En el marco de la segunda edición de «La Victoria se viste de arte», más de setenta artistas plásticos, entre consagrados y emergentes, se congregaron en la plaza José Félix Ribas para convertirla en un taller al aire libre, donde el talento se vivió, se compartió y se celebró.
Desde tempranas horas de la mañana, caballetes, pinceles, espátulas y paletas, comenzaron a poblar la histórica plaza, mientras modelos vivientes tomaban posición frente a quienes, con paciencia y dedicación, captaban su esencia.
El evento, que surge de una iniciativa de los propios artistas plásticos de la región, marcó una nueva etapa en la promoción de la cultura visual del municipio, una que apuesta por la visibilización de los creadores locales y la generación de públicos sensibles al arte.
UNA IDEA QUE NACE DEL COLECTIVO
La organizadora de esta actividad, Belkis Duque de Laburen, resaltó que esta propuesta surge del deseo conjunto de los artistas que hoy integran la Gran Colectiva de Artistas Plásticos, una muestra que reúne obras en la Casa de la Cultura Alsacia Álvarez, la Galería Minerva y la nueva Galería del Teatro Ribas; de abrir nuevos espacios de visibilidad para sus obras, pero también de formar y atraer nuevas generaciones al mundo del arte.

«Queremos que se conozcan los hacedores de arte, que el público sepa quiénes están detrás de esas obras y que, a la vez, ellos fortalezcan la cultura artística del municipio», destacó Duque.
La actividad también busca derribar el mito de que el arte es elitista o lejano, y más bien posicionarlo como una expresión cercana, que vive en cada rincón de la ciudad y en la mirada de cada niño que dibuja con curiosidad.
Duque señaló, además, que la masiva asistencia, compuesta en su mayoría por jóvenes, niños y familias completas, demuestra que hay un interés latente por estas manifestaciones.
«Esta es una ventana para mostrarse, para aprender y para contagiar a otros. Vamos a mantener esta dinámica de forma mensual, y además vamos a iniciar talleres permanentes en La Casa de la Cultura, comenzando con los planes vacacionales impartidos por artistas como Lewis Araque y José Caldas», puntualizó.
CUANDO EL ARTE LLAMA, LA CIUDAD RESPONDE
Lewis Araque, uno de los artistas más reconocidos del estado Aragua y partícipe activo de la jornada, describió la experiencia como «extraordinaria». Para él, la posibilidad de compartir sus conocimientos con jóvenes talentos y ver cómo el arte se posiciona nuevamente como un bien común, no tiene comparación.

«Esto es un renacer, un rescate. El arte nunca pasa de moda, y actividades como esta lo confirman. Ver a niños, jóvenes y adultos crear juntos, inspirarse entre ellos y valorar el trabajo de los artistas es algo que se va a quedar para siempre», sostuvo.
Araque fue uno de los artistas que, además de exponer, orientó a los presentes sobre técnicas pictóricas, anatomía para el dibujo en vivo y manejo del color, convirtiendo la actividad en una verdadera clase magistral colectiva al aire libre.
La plaza José Félix Ribas, cargada de historia y símbolos de lucha, se transformó en una galería viviente, donde cada espacio fue tomado por el color, el gesto artístico y la interacción humana. Ciudadanos que transitaban por la zona se detenían, observaban y se involucraban, dando paso a un público espontáneo y diverso.
VOCES QUE PINTAN EL FUTURO
Bárbara Cuelles, joven artista victoriana, fue una de las que más llamó la atención durante la jornada por su técnica en óleo con espátula, mientras daba vida a una impresionante imagen del Salto Ángel.
«Esto no es sólo una oportunidad para mostrar lo que hacemos, es también una forma de inspirar. Hoy me vieron trabajar niños que probablemente nunca habían visto una espátula o un óleo, y eso ya es sembrar arte», comentó con entusiasmo.
La joven, que ha venido formándose, reconoció que espacios como estos fortalecen su vocación, la conectan con otros artistas y le permiten asumir su rol como generadora de cultura. «Este evento nos da visibilidad, pero también responsabilidad. Tenemos que seguir creando, motivando y abriendo caminos para los que vienen».
Así como Bárbara, decenas de artistas noveles expresaron su gratitud por la organización de esta jornada, que también contó con la presencia de talentos provenientes de los municipios vecinos Revenga, Bolívar y Mariño, quienes, en un gesto de fraternidad cultural, se sumaron a la actividad con obras, talleres y demostraciones en vivo.
MÁS QUE ARTE, UNA PROMESA
«La Victoria se viste de arte» no fue sólo una jornada artística. Fue, sobre todo, una declaración de principios. Fue el reflejo de una comunidad que entiende que el arte no es accesorio, sino esencia. Que la cultura no es un lujo, sino una necesidad vital para el desarrollo integral de sus ciudadanos.

En un país donde muchas veces los titulares se llenan de noticias adversas, jornadas como esta reivindican el poder de la creación como antídoto contra la desesperanza. La apuesta por el arte en la calle, el arte como puente intergeneracional, el arte como herramienta de formación, cohesión y belleza, encuentra en esta propuesta un vehículo de permanencia y transformación.
Con la promesa de repetirse cada mes, y de dar paso a un cronograma formativo que comienza con los próximos planes vacacionales, «La Victoria se viste de arte» se perfila como un punto de inflexión en la escena cultural del municipio. Un punto donde la pintura, el dibujo y la escultura se hacen presentes no sólo como técnicas, sino como formas de vida.
Porque cuando el arte se comparte, se multiplica. Y cuando una ciudad se pinta de cultura, no hay sombra que opaque su luz.
DANIEL MELLADO
GM