Feligreses y devotos que acostumbran vestir la tradicional «Batola» morada en honor al Nazareno, en el municipio José Félix Ribas, no han generado hasta ahora el esperado movimiento comercial entre confeccionistas y vendedores de esta indumentaria, quienes reportan una dinámica de ventas por debajo de lo habitual en el inicio de la temporada de Semana Santa 2026.

En distintos puntos de la jurisdicción, comerciantes dedicados a la elaboración y expendio de estas piezas coinciden en que, aunque la tradición se mantiene vigente, la demanda no ha mostrado un repunte significativo en comparación con años anteriores, situación que mantiene en expectativa al sector.
DEMANDA SIN INCREMENTO
Rosina Ariza, confeccionista y comerciante con más de tres décadas de experiencia en la elaboración de batolas del Nazareno, aseguró que hasta el momento las ventas se han mantenido estables, sin registrar el incremento que suele caracterizar esta época del año.
Explicó que, si bien algunas personas ya han comenzado a adquirir la vestimenta como parte del cumplimiento de promesas o manifestaciones de fe, el volumen de compradores sigue siendo limitado.

«Sí hay quienes vienen a buscar su batola, porque esto es una tradición muy arraigada, pero las ventas no han subido como uno espera para esta fecha», comentó.
La comerciante destacó que, en comparación con otros períodos, este 2026 ha estado marcado por una menor afluencia de clientes, lo que refleja un comportamiento más reservado por parte de los consumidores.
TRADICIÓN QUE SE MANTIENE, PERO CON MENOR ALCANCE
Ariza, quien cuenta con aproximadamente 30 años en este oficio, resaltó que la confección de batolas forma parte de una tradición profundamente ligada a la identidad cultural y religiosa de la región, especialmente durante la Semana Mayor.
Indicó que esta práctica no sólo se limita al municipio Ribas, sino que también forma parte de expresiones de fe en distintas zonas del país e incluso a nivel internacional, donde los devotos del Nazareno mantienen viva esta manifestación.
Sin embargo, señaló que, aunque la costumbre persiste, son menos las familias que este año han acudido a adquirir estas piezas, lo que evidencia un cambio en los patrones de consumo.
COSTOS AJUSTADOS A LA REALIDAD DEL CLIENTE
En cuanto a los precios, la comerciante explicó que estos varían dependiendo de factores como la talla, el tipo de tela y los requerimientos específicos de cada cliente.
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Detalló que actualmente las batolas pueden oscilar entre los 5 y 12 dólares, calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), lo que permite ofrecer opciones accesibles dentro de las posibilidades económicas de los compradores.
No obstante, precisó que cada pieza es elaborada desde cero, lo que implica la adquisición de telas, hilos y otros materiales necesarios para su confección, elevando los costos de producción.
«Todo se hace desde el inicio, uno compra la tela, corta, cose y arma la batola según lo que pida la persona», explicó.
A pesar del comportamiento actual de las ventas, Ariza mantiene expectativas de que la demanda pueda incrementarse en los días previos al Miércoles Santo, tomando en cuenta una conducta recurrente entre los consumidores.
«Siempre queda la esperanza de que las ventas mejoren, porque muchas personas dejan todo para última hora», expresó.
En este sentido, comerciantes del ramo se mantienen activos en sus espacios de trabajo, preparando piezas y materiales ante un posible aumento en la demanda conforme se acerquen las fechas centrales de la celebración religiosa.
La comercialización de batolas del Nazareno representa no únicamente una actividad económica temporal, sino también la continuidad de una tradición que año tras año acompaña las manifestaciones de fe de los devotos, especialmente durante esta semana.
DANIEL MELLADO | elsiglo
