Los comerciantes dedicados a la venta y distribución de agua potable en el municipio José Ángel Lamas enfrentan un panorama incierto debido a la inestabilidad del mercado y las constantes interrupciones del servicio eléctrico.

Durante las últimas semanas, la actividad comercial ha mostrado un comportamiento irregular que mantiene en alerta a los expendedores de la zona.
De acuerdo con los vendedores consultados, el flujo de clientes no ha sido constante. «Las ventas han estado fluctuantes. Hay días que se vende bastante bien, hay otros que no tanto», explicó uno de los comerciantes del sector.
Esta variabilidad también se refleja en la estructura de costos para el consumidor final.
«El costo del servicio varía según el sector y el local. Además del llenado, ofrecemos el lavado y desinfección de los botellones, este proceso de higiene tiene su valor», explicó el comerciante.
El principal inconveniente que reportan los comerciantes de Lamas es la crisis eléctrica. Según los afectados, los cortes de luz se producen de manera diaria y, lo más crítico, durante las horas de mayor actividad laboral.
También te puede interesar: La venta de coco se mantiene como materia prima de los emprendedores
Más detalles sobre ventas de agua potable se ven afectadas por fallas eléctricas
«Nos ha afectado bastante el problema de la luz porque generalmente la quitan en horas de trabajo y eso nos afecta las ventas, por supuesto», señalaron los encargados de los locales, quienes dependen de la energía para el funcionamiento de las bombas y sistemas de filtrado.
Ante la imposibilidad de trabajar de manera continua, el sector comercial hace un llamado urgente a las autoridades competentes y a la empresa eléctrica nacional. La solicitud no es solo por el cese de los cortes, sino por una mejor organización de los mismos.
«Pedimos, por lo menos, la aplicación de un cronograma», urgió uno de los voceros consultados.
Para finalizar, los comerciantes aseguran que contar con un calendario oficial de racionamiento les permitiría conocer con exactitud cuándo se interrumpirá el servicio, facilitando la planificación de sus jornadas y la adaptación a la contingencia actual.
HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo
MG
