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Venta de carne roja va en picada en Maracay

La venta de carnes rojas en Maracay se desploma de manera dramática. Carniceros del Mercado Principal, aseguran que los ingresos diarios no alcanzan para pagar la nómina. La crisis eléctrica y la falta de mercancía vacían los mostradores y ahuyenta a los clientes.

Pedidos se reducen para evitar perdidas por baja en ventas y cortes eléctricos

Richard Olivos atiende entre neveras apagadas. El carnicero explicó que el suministro eléctrico se interrumpe a diario entre cinco y seis horas. «Trabajamos a poquito», afirmó el comerciante, quien evita hacer pedidos grandes por miedo a perder la mercancía. El riesgo de daño total del producto es constante, y nadie asume esos costos financieros si la carne se descompone.

La incertidumbre eléctrica generó una reducción forzada en los pedidos a proveedores. Según Olivos, esto limita la oferta para el consumidor final y vacía los pasillos del Mercado Municipal. «No hay claridad sobre quién responde si el producto se pierde», sentencia el carnicero.

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VENTAS EN CAÍDA LIBRE

El desempeño económico del sector es crítico. Richard Olivos reportó un deterioro significativo desde la semana pasada y califica la situación actual como «malísima». Los ingresos diarios no superan los 20 mil bolívares, mientras que el precio de la carne se fija en 6 mil bolívares por kilo.

El carnicero enfatizó que los gastos operativos superan la entrada de capital. «No alcanza ni para pagar a los empleados», dice Olivos, quien advierte que el negocio opera en pérdida. La rentabilidad se esfuma y la continuidad del puesto está en riesgo.

PASILLOS VACÍOS

La falta de mercancía es evidente. Olivos muestra los espacios vacíos y afirma que los martes son el único día con abastecimiento. Esa jornada, los clientes acuden con más frecuencia, pero el resto de la semana el mercado permanece casi desierto. «La demanda no se puede satisfacer», lamentó el carnicero.

Entre los productos más solicitados destacan el hígado, la pata y el rabo. Sin embargo, en el momento del reporte, no existía stock de ninguno. Olivos explicó que esta frustración recurrente ahuyenta a los compradores habituales.

RODOLFO GAMARRA | elsiglo

MG